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Salmos 139:14 — el asombro, y hacia dónde apunta

Salmos 139:14

14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.

Traducción: Reina-Valera

La frase famosa sobre haber sido formado de manera admirable no es lo que dice esta edición. Aquí el asombro apunta a Dios y a sus obras.

Respuesta rápida

En esta edición el versículo es una declaración de alabanza con motivo declarado: las obras de Dios son formidables y maravillosas, y quien habla queda maravillado. Cierra con una constatación sobre saber: el alma lo conoce mucho. Es reconocimiento, no autoafirmación.

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Este es el versículo del salmo que se volvió frase de red social, casi siempre reducido a la idea de que la persona es maravillosa. Esa lectura existe, pero no es la de esta edición: aquí el asombro va hacia fuera, hacia las obras, y el salmista se declara maravillado ante ellas.

La edición portuguesa mantiene la lectura sobre el modo en que la persona fue hecha; la inglesa, como esta, apunta a Dios y llega a decir que él ha sido engrandecido de manera temible. Conviene saberlo antes de construir un argumento entero sobre la mitad que una edición concreta eligió.

Dónde aparece este versículo

El Salmo 139 es un poema sobre ser conocido. La primera parte habla de alguien que sabe cuándo te sientas y cuándo te levantas; la segunda, de que no hay lugar donde desaparecer; la tercera, de la formación de una persona antes de que existiera para los demás.

Nuestro versículo está en el giro entre la segunda y la tercera parte, y es la única línea en que el salmista deja de describir y pasa a agradecer.

En la edición inglesa este salmo aparece como 138, porque aquella numeración sigue la tradición latina. El español y el portugués mantienen la cuenta hebrea.

Lo que dice

El verbo principal es de reconocimiento público, no de sentimiento. Alabar aquí es decir en voz alta lo que se ha constatado, y el versículo trae la causa atada: no es alabanza genérica, es alabanza con motivo declarado.

La palabra que carga el peso es la de asombro, y no es cómoda en ninguna edición. No se trata de encontrar algo bonito: se trata de quedarse sin reacción ante algo demasiado grande. La edición inglesa hace explícita esa aspereza, y es la más fiel al tono del salmo entero.

La frase final es la que casi nadie cita y la que más tiene que decir. No afirma que la persona lo sienta, sino que lo conoce. Es una afirmación sobre conocimiento asentado, del tipo que sigue siendo verdad un día en que nadie se siente extraordinario.

Qué hacer con esto hoy

Si llegaste buscando un versículo sobre autoestima, sirve, pero sirve mejor al revés. El texto no te manda admirarte: te manda admirar a quien hizo las cosas. Es un alivio práctico, porque te quita la obligación de sostener tu propia buena opinión sobre ti en un día malo.

Una práctica pequeña: cuando la frase no se sostenga frente al espejo, lee la segunda mitad. Habla de obras en plural, y salir de uno mismo unos minutos para mirar cualquier otra suele devolver la primera mitad a su sitio.

Una oración para llevar

Señor, me resulta más fácil dudar de mí que de ti. Enséñame a empezar por el asombro ante lo que hiciste, y deja que mi parte en eso venga después. Amén.

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