Jeremías 1:5: conocido antes de nacer — qué promete la frase y a quién
5Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes.
Es lo primero que Dios dice en el libro, y llega como tres verbos encadenados. El tercero es el que Jeremías intenta rechazar en el versículo siguiente.
Respuesta rápida
Jeremías 1:5 es lo primero que Dios dice en el libro, dirigido a un hombre concreto: antes de ser formado ya era conocido, apartado y destinado a ser profeta. Es una escena de convocatoria, y lo que entrega no es consuelo sino una tarea que él intenta devolver.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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La frase circula hoy como afirmación sobre el valor de cualquier persona antes de nacer, y el atractivo es evidente. Antes de estirarla, sin embargo, conviene ver qué es en su lugar: la apertura de una convocatoria profesional, y de las más duras de la Biblia.
Jeremías pasará las cuatro décadas siguientes diciendo cosas que casi nadie quiere oír, preso, arrojado a una cisterna e ignorado por los reyes. Ese es el empleo que se está anunciando aquí.
Dónde aparece este versículo
Estamos en los primeros versículos del libro. Dios se dirige a un joven de familia sacerdotal, en una aldea cerca de Jerusalén, poco antes de que el reino entre en su etapa final.
La reacción llega en el versículo inmediatamente siguiente, y es una objeción: Jeremías alega que no sabe hablar y que es demasiado joven. La frase famosa no lo dejó entusiasmado.
Lo que dice
Son tres verbos en secuencia, y no dicen lo mismo. Conocer es relación; santificar es apartar para una función; darlo por profeta es nombrarlo para un cargo. La frase va de lo íntimo a lo público en una sola línea.
Todo eso se dice de un hombre concreto, sobre un oficio concreto. El texto no afirma que cada persona haya recibido una misión profética antes de nacer, y convertirlo en promesa genérica de "propósito de vida" agrega algo a lo que está escrito.
Lo que sí puede decirse sin estirar es más simple y sigue siendo considerable: en el modo en que este libro presenta a Dios, el conocimiento de una persona antecede a su existencia. Si eso vale solo para profetas o para cualquiera es una discusión legítima, y el versículo no la resuelve por sí solo.
Qué hacer con esto hoy
Si atraviesa un período en el que no sabe para qué sirve, la parte utilizable de esta escena no es la promesa de un destino grandioso. Es el orden de los hechos: primero ser conocido, después recibir tarea. El reconocimiento no es premio por el trabajo.
Y si le entregaron una responsabilidad demasiado grande, fíjese en cómo responde el profeta. Discute. Su objeción quedó registrada en el texto en lugar de ser borrada, y lo que sigue es una respuesta, no un reproche por haber dudado.
Una oración para llevar
Señor, me conocías antes de que yo fuera algo. Cuando la tarea sea más grande que yo, déjame decírtelo de frente, como hizo Jeremías, y respóndeme. Amén.