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Lucas 11:9: tres verbos, y el tercero es para quien ya oyó un no

Lucas 11:9

9Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto.

Traducción: Reina-Valera

El tercer verbo de la Reina-Valera no es golpear: es llamar. Quien está del otro lado no es una puerta, es alguien que puede oír.

Respuesta rápida

Lucas 11:9 invita a pedir, buscar y llamar, y promete que quien lo hace recibe, halla y encuentra la puerta abierta. La invitación llega después de la oración enseñada a los discípulos y de una parábola sobre alguien que insiste de noche en la puerta de un amigo.

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Es de los versículos más citados sobre la oración y de los más fáciles de convertir en fórmula. Lo que mantiene la frase en el suelo es el párrafo que la antecede.

Los tres verbos no son sinónimos poéticos. Cada uno cuesta más que el anterior, y el tercero da por hecho que los dos primeros ya se intentaron.

Dónde aparece este versículo

El capítulo empieza con un discípulo pidiendo que le enseñen a orar, y con la oración breve que llega como respuesta. Todo lo que sigue es comentario sobre esa escena.

Entre la oración y este versículo hay una parábola incómoda: un hombre llama a la puerta de un amigo a medianoche pidiendo pan, y la respuesta de dentro es una negativa clara — la casa está cerrada, los niños están en la cama. Consigue el pan igual, y no por la amistad.

Después del versículo 9 viene la comparación con un padre que no le daría una serpiente al hijo que pidió pescado, y el pasaje termina nombrando lo que de verdad se promete: el Espíritu Santo a quien lo pida.

Lo que dice

La escalada es de costo. Pedir es una frase y se acaba pronto. Buscar ya ocupa tiempo, exige mirar en sitios y descartar respuestas. El tercero es el único que se hace frente a un obstáculo: nadie llama a una puerta abierta.

La Reina-Valera elige aquí llamad, y no golpead. La diferencia no es menor. Golpear es contra la madera; llamar es hacia quien está adentro. El verbo supone que hay alguien que puede oír, y no una puerta que hay que forzar.

La posición de ese tercer verbo cambia la lectura. Llega justo después de una historia en la que la puerta está cerrada y la primera respuesta es un no. El texto no promete que la puerta esté abierta: promete que se abre.

Conviene marcar lo que el pasaje no promete. No garantiza el objeto del pedido, y el final de la sección lo aclara al nombrar lo que será dado. Tampoco convierte la insistencia en técnica: lo descrito es una relación a la que se puede volver, no un método que obliga.

Qué hacer con esto hoy

La oración que la mayoría abandona no es la que recibió un no. Es la que no recibió nada: ni sí, ni no, ni ruido. Esa es la que cubre el tercer verbo.

Un ejercicio para hoy: elige una petición que dejaste de hacer por vergüenza de repetirte y hazla otra vez, con las mismas palabras. Según el texto, repetir no es falta de fe; es el tercer verbo.

Qué dicen los pasajes

Lucas 11:10

10Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abre.

Traducción: Reina-Valera

El versículo siguiente repite los tres verbos en presente. Deja de ser una promesa puntual y pasa a describir una regla.

Una oración para llevar

Señor, ya pedí esto y me cansé del silencio. Vuelvo a la puerta. Dame paciencia para quedarme y humildad para recibir lo que tú des. Amén.

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