Juan 3:5: nacer de agua y del Espíritu, y qué leen aquí los cristianos
5Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
El versículo de esta página.
Respuesta rápida
Juan 3:5 es la segunda vez que Jesús plantea la misma exigencia a Nicodemo, ahora con dos términos añadidos: agua y Espíritu. La frase es una condición de entrada al reino de Dios. Qué señala la palabra agua es donde difieren las tradiciones cristianas, y esta página expone las lecturas sin elegir.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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La conversación es nocturna e incómoda. Nicodemo llega con un elogio y Jesús responde con una afirmación que no guarda relación aparente con él: hay que nacer de nuevo.
Nicodemo lo entiende al pie de la letra y pregunta cómo un viejo volvería al vientre de su madre. El versículo de hoy responde a esa pregunta, y no deshace el malentendido: repite el nacimiento y especifica de qué.
Dónde aparece este versículo
Nicodemo se presenta como fariseo y principal entre los judíos, alguien con formación y posición. Busca a Jesús de noche, algo que el evangelio de Juan suele usar como marca simbólica además de conveniencia práctica.
Después de este versículo, Jesús distingue lo que nace de la carne de lo que nace del Espíritu, y echa mano de la imagen del viento: se oye, pero no se conoce su origen ni su destino.
Lo que dice
La estructura es de condición, no de consejo. Un nacimiento por agua y por Espíritu no se ofrece como camino recomendado sino como requisito de entrada. Y el verbo es pasivo: nadie se da a luz a sí mismo.
Sobre la palabra agua hay tres lecturas antiguas, cada una con apoyo en el texto. La tradición católica, buena parte de la ortodoxa y del protestantismo histórico leen una referencia directa al bautismo. Otra lectura entiende el agua como imagen de purificación, en el vocabulario de los profetas. Una tercera la liga al nacimiento físico, en contraste con el nacimiento espiritual que se menciona al lado.
Las tres leen la misma frase y ninguna niega la necesidad del Espíritu. Esta página no decide entre ellas, pero registra que la divergencia es sobre qué representa el agua y no sobre si el nacimiento hace falta: en eso coinciden.
Qué hacer con esto hoy
Si creciste dentro de una tradición y nunca escuchaste las otras lecturas, vale conocer los argumentos antes de descartarlos. La conversación entre cristianos sobre este versículo es antigua y seria de todos los lados.
Y hay una aplicación que no depende de la lectura elegida: el versículo insiste en que el cambio en cuestión no es de conducta sino de origen. No se trata de mejorar lo que existe, sino de recibir una vida que no venía de ti.
Qué dicen los pasajes
3Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.
La primera formulación, dos versículos antes, sin mencionar el agua. Compararlas muestra qué se añadió la segunda vez, y ahí está justamente la discusión.
5No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;
El texto que la lectura bautismal suele citar en apoyo, con el lavacro de la regeneración junto a la renovación del Espíritu Santo. También aquí las dos cosas llegan juntas.
Una oración para llevar
Señor, no puedo darme a luz a mí mismo. Haz en mí lo que solo tú puedes hacer, del modo que elijas. Y que no confunda mejorar por fuera con nacer de nuevo. Amén.