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Génesis 15:1: el galardón no es una cosa, es quien habla

Génesis 15:1

1DESPUÉS de estas cosas fué la palabra de Jehová á Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón sobremanera grande.

Traducción: Reina-Valera

Mira la construcción. La Reina-Valera no dice que el galardón será grande: lo mete dentro del "yo soy", junto con el escudo.

Respuesta rápida

En Génesis 15:1 la palabra de Jehová viene a Abram en visión y dice tres cosas: que no tema, que Dios es su escudo, y que es su galardón sobremanera grande. Es la primera vez en el libro en que Dios le dice "no temas" directamente a una persona.

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La frase es corta y hace tres movimientos: calma, protege y promete. En el tercero la Reina-Valera hace algo preciso que es fácil pasar por alto.

Lo más interesante del pasaje, con todo, está en la respuesta. Abram no da las gracias.

Dónde aparece este versículo

El capítulo anterior termina con una victoria militar y con Abram rechazando la parte del botín que le correspondía. Acaba de ganar enemigos y acaba de rehusar un pago.

La visión llega en ese punto. Una palabra sobre el escudo tiene sentido para quien se ha hecho de enemigos, y una palabra sobre el galardón tiene sentido para quien acaba de rechazar uno.

Desde el versículo 2, Abram responde con lo que de verdad le pesa: no tiene hijo, y el mayordomo de su casa es un hombre de Damasco. La promesa es enorme y su problema es concreto.

Lo que dice

El orden de las palabras importa. El "no temas" llega antes de que Abram declare ningún miedo. Dios no responde a un pedido: habla primero, y la queja viene después, con el permiso que ya dio la primera frase.

Escudo es una imagen económica. No promete que nada vendrá en tu dirección: promete algo entre lo que viene y el cuerpo. Es protección dentro del conflicto, no en lugar de él.

La tercera parte es donde conviene detenerse. La Reina-Valera no dice que el galardón vendrá algún día: lo pone en aposición con el que habla, de modo que el mismo "yo soy" gobierna el escudo y la paga. Lo que se ofrece no es un pago de parte de Dios, sino Dios mismo, dicho con vocabulario de paga.

Vale marcar qué hace el capítulo con la duda. Abram oye una promesa inmensa y responde preguntando de qué sirve, ya que no tiene hijo. Nada lo reprende por eso, y en el versículo 4 la respuesta vuelve más específica que la promesa inicial.

Qué hacer con esto hoy

Hay una manera de rezar que solo admite gratitud y deja la queja afuera. Este capítulo hace lo contrario: la promesa viene primero justamente para que la persona se atreva a decir lo que falta.

Un ejercicio para hoy: después de agradecer, di también la parte que no cierra. Es lo que hizo Abram, y es a partir de ahí que la conversación se vuelve específica.

Qué dicen los pasajes

Génesis 15:2

2Y respondió Abram: Señor Jehová ¿qué me has de dar, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer?

Traducción: Reina-Valera

La respuesta de Abram no es un amén: es una pregunta por lo que falta. El texto deja la queja en pie en vez de ordenarla.

Una oración para llevar

Señor, oigo las promesas grandes y me queda un hueco pequeño y terco. Gracias por ser escudo hoy. Ahora escucha la parte que no sé resolver. Amén.

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