Josué 1:9: el coraje como orden y no como sentimiento
9Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.
La tercera vez que la misma orden aparece en el capítulo. La repetición dice algo sobre el estado de quien la recibió.
Respuesta rápida
Josué 1:9 es una orden, no un aliento: esforzarse, ser valiente, no temer y no desmayar. La razón llega al final y no depende de Josué: la presencia de Dios dondequiera que vaya. Es la tercera vez que la misma instrucción aparece en el capítulo.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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La frase se usa en pancartas de graduación y en mensajes de aliento, y ese uso no está mal. Lo que se pierde es el género: esto es una orden militar dada a un comandante recién nombrado, no un deseo de buena suerte.
La repetición es el detalle más humano del capítulo. Nadie repite tres veces lo mismo a quien ya está convencido.
Dónde aparece este versículo
Moisés murió, y Josué asume la travesía del Jordán con un pueblo entero. La campaña que viene es lo más difícil de su vida.
La misma orden aparece en los versículos 6 y 7 antes de volver aquí, y al final del capítulo el propio pueblo se la devuelve. Entre la segunda y la tercera vez, el texto inserta una instrucción sobre meditar de continuo en la ley escrita.
Lo que dice
El coraje llega en imperativo, lo que solo tiene sentido si no es un sentimiento. Nadie puede recibir la orden de sentir algo. Lo que sí puede ordenarse es la conducta de quien tiene miedo.
Las cuatro instrucciones vienen en pares: dos positivas y dos negativas. Describen lo mismo desde dos ángulos, algo típico del lenguaje de comisión: la redundancia es deliberada.
Y la razón final es la única parte que no depende de Josué. No tiene que generar coraje desde sí mismo: la base ofrecida es una presencia, y su alcance se declara sin límite geográfico.
Qué hacer con esto hoy
Si tiene delante algo que teme, el versículo no pide que el miedo pase primero. Pide el paso. Por eso funciona mejor leído de mañana, antes de lo difícil, que de noche, después.
Vale imitar la estructura del capítulo. Entre la segunda y la tercera repetición está la instrucción de mantener el texto en la boca y en la cabeza: el coraje ordenado allí viene con una práctica de lectura, y no con pura fuerza de voluntad.
Una oración para llevar
Señor, no me siento valiente, y tú no me pediste sentirlo. Hazme dar el paso de hoy, contando con tu presencia donde vaya. Amén.