Eclesiastés 9:10 — haz bien lo que está en tu mano, porque el tiempo es corto
10Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.
La motivación que el texto da para trabajar bien no es la recompensa: es que el tiempo es corto. Es un argumento poco común, y por eso difícil de descartar.
Respuesta rápida
Eclesiastés 9:10 manda poner empeño en lo que aparece delante de ti, y la razón que da no es una recompensa futura: es el plazo. Según el texto, en el lugar adonde todos van no hay obra, ni proyecto, ni conocimiento, ni sabiduría. El argumento es el tiempo, y el tiempo no tiene respuesta.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
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- 2 min de lectura
Si el versículo 7 de este capítulo es la mitad que manda comer, este es la mitad que manda trabajar. Juntos forman una sola receta, y ninguno de los dos promete que la vida vaya a tener sentido.
Dónde aparece este versículo
El capítulo 9 acababa de constatar que el mismo final alcanza a todos, sin importar la conducta. Es a partir de esa constatación incómoda de donde salen las órdenes prácticas.
Tres versículos antes viene la orden de comer el pan con gozo. Aquí llega la otra mitad: hacer bien lo que está delante. Comer y trabajar, sin ninguna grandiosidad.
Eclesiastés habla desde lo que se ve debajo del sol. Esa es la lente declarada del libro, y explica por qué su descripción de lo que sigue a la muerte es tan contenida.
Lo que dice
La primera mitad es llamativamente poco ambiciosa en cuanto al objeto: lo que venga a la mano. No hay búsqueda de vocación, de propósito ni de misión. Está la tarea que aparece, y la orden es hacerla con las fuerzas que se tienen.
La motivación es la parte que incomoda y la que le da autoridad al versículo. No se trabaja bien por promesa de retorno, sino porque el plazo se acaba. Es el mismo razonamiento que hace que alguien aproveche mejor un domingo por la tarde que una vida entera: saber cuándo termina algo cambia lo que vale.
Sobre la segunda mitad conviene ser honesto. La imagen del sepulcro que aparece aquí es la del Antiguo Testamento en su forma más sobria, y no desarrolla lo que el Nuevo Testamento afirma sobre la resurrección y la vida eterna. Los lectores cristianos sostienen las dos cosas: reconocen el horizonte limitado desde el que habla Eclesiastés y lo leen dentro del conjunto de la Escritura. Nada de eso debilita la orden práctica, que sigue en pie igual.
Qué hacer con esto hoy
La aplicación más directa es contra el aplazamiento elegante. El versículo no te pide descubrir el trabajo de tu vida; te pide hacer bien lo que está sobre la mesa hoy, incluso cuando es pequeño y nadie lo verá.
Y tiene un efecto inesperado: alivia. Si la tarea de hoy no tiene que ser la definitiva, se puede empezar. Buena parte de la parálisis frente al trabajo viene de esperar que signifique algo grande antes de merecer esfuerzo.
Una oración para llevar
Señor, sácame de la espera del trabajo perfecto. Que haga bien lo que está en mi mano hoy, con las fuerzas que tengo, sin despreciar lo pequeño. Amén.