Deuteronomio 6:5 — el mayor mandamiento, y el método que viene detrás
5Y amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.
Tres términos, y cada uno lleva la palabra todo. El tercero que elige esta edición no es la fuerza del músculo: es el poder, que incluye los medios y la capacidad.
Respuesta rápida
Deuteronomio 6:5 es el mandamiento que Jesús llamaría el mayor. Va pegado a la declaración de que el Señor es uno, y el vínculo entre ambos es aritmético: un Dios indiviso recibe a una persona entera. Sus tres términos cubren todo lo que alguien es y todo lo que alguien puede.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Es un mandamiento raro, y conviene reconocerlo antes que nada: se manda hacer, no sentir, pero el objeto del mandato parece un sentimiento.
La rareza se resuelve unos versículos más adelante, donde el texto explica cómo se hace, y la respuesta no tiene nada de emocional.
Dónde aparece este versículo
El versículo 4 trae la frase que se convirtió en la confesión de fe de Israel, repetida hasta hoy: el Señor nuestro Dios es uno. Este versículo es su consecuencia inmediata, sin párrafo de por medio.
Lo que sigue es el manual. Los versículos 6 a 9 mandan guardar esas palabras en el corazón, repetirlas a los hijos, hablar de ellas en casa y en el camino, al acostarse y al levantarse, atarlas en la mano y escribirlas en los postes de la puerta. No se pide inspiración: se pide repetición, conversación y colocar las palabras donde no se pueda pasar de largo.
Lo que dice
El tercer término merece una nota, porque en español es más ancho de lo que parece. La edición no dice fuerza, dice poder, y poder no es solo músculo: son los medios, la capacidad, lo que uno está en condiciones de hacer. Con esa palabra el mandamiento deja de terminar en la intimidad y alcanza la agenda, el dinero y las manos.
El vínculo con el versículo anterior es la clave. Si Dios es uno, la respuesta proporcionada es una persona entera. El mandamiento no pide intensidad: pide que no quede ningún pedazo fuera, que es una exigencia distinta y mucho más difícil de simular.
La repetición de la palabra todo, tres veces seguidas, es la estructura de la frase. Va cerrando las salidas una por una. No existe la versión en que se ama con la mayor parte del corazón, guardando una reserva por si sale mal.
Y ahí es donde los versículos siguientes rescatan al mandamiento de ser imposible. Si amar dependiera de despertarse con el ánimo adecuado, sería lotería. El texto lo trata como se trata un hábito: se habla todos los días, en dos horarios fijos, con la gente de la casa, con recordatorios repartidos por los lugares por donde uno pasa.
Qué hacer con esto hoy
La aplicación más fiel al texto es vergonzosamente práctica: elegir una hora fija y un lugar visible. Los versículos que siguen hablan de puertas y de manos porque contaban con el olvido humano, y no con la fuerza de voluntad.
Y hay una segunda prueba, para ese tercer término. Si el poder es aquello con lo que se ama, entonces la agenda, el dinero y la energía entran en la cuenta. Es la parte del mandamiento que se verifica en un extracto bancario y no en una oración.
Una oración para llevar
Señor, te amo con lo que sobra, y tú pediste todo. Toma lo que siento, lo que soy y lo que puedo. Si me olvido a media mañana, recuérdamelo en la puerta de mi casa. Amén.