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Levítico 19:18: el mandamiento que Jesús llamó el segundo mayor

Levítico 19:18

18No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.

Traducción: Reina-Valera

El mandamiento más citado del Antiguo Testamento empieza con dos prohibiciones. Antes de mandar amar, el versículo prohíbe la venganza y el rencor: el amor se define aquí primero por lo que no hace.

Respuesta rápida

Levítico 19:18 prohíbe la venganza y el rencor contra los del propio pueblo y ordena amar al prójimo como a uno mismo, cerrando con la firma que recorre el capítulo: Yo Jehová. Es el mandamiento que Jesús cita como el segundo mayor.

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Casi todo el mundo conoce la segunda mitad de este versículo y se salta la primera. Y es la primera la que da contenido práctico a la segunda, porque dice qué hacer con lo que la mayoría siente de verdad hacia quien le hizo daño.

Dónde aparece este versículo

Levítico 19 pertenece al llamado código de santidad y mezcla instrucciones sobre culto, cosecha, salarios, tribunales y trato cotidiano. Poco antes, el texto prohíbe difundir rumores y manda reprender abiertamente al prójimo en lugar de alimentar odio en silencio. El versículo 18 cierra ese bloque sobre relaciones.

Lo que dice

La estructura es decisiva: dos prohibiciones y un mandamiento. Vengarse es una acción; guardar rencor es la versión interior y silenciosa de lo mismo. El texto prohíbe ambas, y con ello cierra la salida más común, que es no hacer nada por fuera y cultivarlo todo por dentro.

La comparación final se ha leído de dos maneras a lo largo de los siglos: como medida —amar al otro con la misma intensidad con que uno se cuida a sí mismo— o como reconocimiento de semejanza, amar al otro por ser alguien como tú. Ambas lecturas aparecen en comentaristas de tradiciones distintas, y el versículo sostiene las dos.

El versículo anterior impide la lectura sentimental. Manda reprender abiertamente, lo que significa que este amor no es sinónimo de evitar el conflicto. Guardar la herida en silencio y no decir nunca nada es justamente la conducta que el texto prohíbe.

Qué hacer con esto hoy

La aplicación práctica está en la primera mitad, y resulta incómoda: ¿hay alguien contra quien vienes guardando algo desde hace meses sin haber hablado nunca? El versículo trata eso como un problema que resolver, no como paciencia.

Y conviene registrar un límite honesto. El texto habla de conducta —no vengarse, no cultivar rencor, actuar con amor— y no exige que sientas afecto por quien te hirió. Tampoco obliga a nadie a permanecer cerca de quien representa un peligro. Perdonar y seguir expuesto no son lo mismo.

Una oración para llevar

Señor, vengo cargando una cuenta antigua contra alguien y lo llamo paciencia. Quítame el rencor que guardo en silencio. Dame valor para decir lo que hay que decir y para tratar a esa persona como a un ser humano. Amén.