Deuteronomio 31:6: valor dicho por quien se estaba yendo
6Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará.
El versículo de esta página.
Respuesta rápida
Deuteronomio 31:6 ordena firmeza y ausencia de miedo ante los pueblos que Israel encontraría, y funda la orden en una afirmación sobre Dios: va contigo y no te desampara. El valor aquí se manda, no se siente, y la razón dada no es la fuerza del pueblo sino la presencia de quien acompaña.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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La frase se lee hoy en despedidas, graduaciones y cambios de trabajo, y aguanta ese uso. El escenario original es más pesado: un anciano de ciento veinte años diciéndole a un pueblo entero que no seguirá con ellos.
Fíjate en la estructura: primero la orden, después el motivo. El texto no pide sentir valor antes de actuar. Manda actuar y explica en qué se apoya la acción.
Dónde aparece este versículo
Es el comienzo del capítulo en que Moisés se despide. Declara su edad, dice que no cruzará el Jordán y anuncia que Josué irá delante del pueblo, junto con Dios.
La frase de hoy va dirigida al pueblo. Dos versículos después casi la misma orden se repite a Josué en particular, delante de todos, y el cambio de público cambia el efecto: una es ánimo colectivo, la otra es toma de posesión.
Lo que dice
La orden tiene dos partes: esforzarse y no temer. No son sinónimos. La primera trata de la disposición a moverse; la segunda, de qué hacer con el miedo, que el texto da por existente. Nadie le manda no temer a quien no tiene miedo.
La razón es una sola y es toda sobre Dios. En esta edición la formulación es de compañía — Jehová tu Dios va contigo — seguida de dos negaciones: no te dejará, no te desamparará. La promesa no es de victoria fácil, es de no quedarse solo.
Vale mirar lo que no se promete. No hay garantía de ausencia de pérdidas ni de que el camino sea corto. Moisés está anunciando justamente una pérdida real, la suya. La promesa opera dentro de un escenario donde van a pasar cosas difíciles.
Qué hacer con esto hoy
Usa la forma de la frase cuando el miedo trabe la acción. La orden va antes del sentimiento: da el paso pequeño que tienes delante hoy y deja que el valor llegue después, si llega.
Y nota quién habla. Si eres el Moisés de alguna historia — sales de un cargo, de un equipo, de una casa —, lo último útil que puedes hacer es decirle esto a quien se queda: no porque tú sigas ahí, sino porque Dios sigue.
Qué dicen los pasajes
8Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.
La misma orden dos versículos después, ahora dirigida a Josué ante todo el pueblo. La repetición pública funciona como investidura: la escucha quien asume y también quienes obedecerán.
5Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.
La promesa reaparece en el Nuevo Testamento, y en un contexto sorprendente: la discusión es sobre avaricia y contentamiento. El argumento es que quien no será abandonado no necesita acumular.
Una oración para llevar
Señor, tengo miedo de lo que viene. No te pido que quites el camino difícil, te pido que vayas conmigo en él. Dame firmeza para el paso de hoy. Amén.