Daniel 9:9 — de quién es el perdón
9De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia, y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado;
Aquí no se dice que Dios tenga misericordia como quien tiene una cualidad. Se dice que le pertenecen dos acciones, escritas en infinitivo.
Respuesta rápida
Daniel 9:9 está en medio de una oración de confesión que reparte responsabilidades: la justicia es de Dios, la confusión de rostro es del pueblo, y el tener misericordia y el perdonar también son de Dios. La rebelión se admite en la misma frase y no cambia el dueño.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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El capítulo 9 empieza con una lectura. Daniel encuentra en un profeta anterior el número de años del destierro, hace la cuenta, y lo que hace con ese cálculo no es anunciar una fecha. Es orar.
La oración que sigue tiene una forma poco común. En vez de pedir, reparte: va diciendo, renglón por renglón, qué le corresponde a cada lado.
Dónde aparece este versículo
Antes de hablar, Daniel se prepara: ayuno, ropa áspera, ceniza. Es el atuendo de quien ya se puso del lado de los que fallaron, antes de decir una palabra.
La oración abre reconociendo el pacto y la misericordia de Dios, y pasa después a una confesión en primera persona del plural que dura varios versículos. Daniel no dice ellos pecaron. Dice nosotros.
En los versículos 7 y 8 el reparto ya se hizo dos veces, siempre con el mismo saldo: la justicia de un lado, la vergüenza del otro. El versículo 9 es el tercer renglón, y es donde la serie se rompe.
Lo que dice
La Reina-Valera escribe la misericordia en infinitivo, con artículo delante: el tener misericordia, el perdonar. No son cualidades guardadas, son cosas que se hacen. Lo que le pertenece a Dios en este renglón no es un atributo, son dos actos.
La estructura es de inventario. Si la justicia es de él y la vergüenza es del pueblo, el tercer renglón previsible sería la condena. Lo que aparece en su lugar es el perdón, y la lista se rompe justo donde el lector la daba por cerrada.
Hay un desplazamiento fácil de pasar por alto. En el versículo 7 la oración le habla a Dios de tú; aquí pasa a hablar de él en tercera persona, como quien se dirige un momento a los demás. La confesión se vuelve testimonio en medio de sí misma.
La concesiva del final es lo que le da peso. El texto no dice que Dios perdone por no saber: nombra la rebelión en el mismo aliento. La confesión no es una condición negociada antes del perdón, es la descripción del estado de quien lo recibe.
Qué hacer con esto hoy
Si vienes demorando una conversación difícil porque todavía no encontraste la manera de salir bien parado, este versículo desarma el problema: el perdón no espera a que llegues con la versión que te absuelve.
Hay un ejercicio de lenguaje aquí. En una culpa que involucra a más gente —familia, equipo, iglesia— prueba orar en plural, como Daniel. Suena distinto de pedir perdón por ellos, y distinto de pedirlo solo para ti.
Una oración para llevar
Señor, no voy a armar la versión que me deja bien parado. Fui yo, fuimos nosotros, y aun así el perdonar sigue siendo tuyo. Recibe la confesión como está. Amén.