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Lucas 15:20 — el abrazo que llega antes de la disculpa

Lucas 15:20

20Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.

Traducción: Reina-Valera

Cuatro verbos son del padre y ninguno del hijo: vio, se conmovió, corrió, besó. El abrazo ocurre antes de cualquier palabra de confesión.

Respuesta rápida

Lucas 15:20 muestra al padre viendo al hijo desde lejos, siendo movido a misericordia, corriendo y abrazándolo. Todos los verbos son del padre. El hijo había ensayado una petición, pero el encuentro ocurre antes de que pueda decir nada, y la frase ensayada nunca se completa.

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Es el versículo central de la parábola más conocida de Jesús. Su fuerza está en un orden que se escapa cuando se lee rápido: primero el abrazo, después la confesión.

Dónde aparece este versículo

El capítulo 15 responde a una queja. Fariseos y escribas murmuraban que Jesús recibía a pecadores y comía con ellos, y él contesta con tres historias seguidas sobre cosas perdidas: una oveja, una moneda, un hijo.

En los versículos anteriores, el hijo menor, arruinado, ensaya un discurso: decir que pecó, que no es digno y que quiere ser tratado como jornalero. Vuelve con esa frase preparada.

Lo que dice

Nótese quién actúa. Vio, se movió a misericordia, corrió, se echó sobre su cuello, lo besó: todo del padre. El hijo solo se levanta y camina. La parábola reparte los verbos de un modo que ya es el argumento.

El detalle temporal es decisivo. El padre lo ve cuando todavía estaba lejos, lo que significa que estaba mirando. Sobre la carrera, los comentaristas suelen observar que correr era poco digno para un hombre mayor en aquel contexto, aunque el texto no hace ese comentario. Lo que el texto dice es más simple y más fuerte: corrió.

El versículo siguiente es el que más sorprende a quien lee con atención. El hijo empieza el discurso ensayado y no lo termina: la parte en que pediría ser jornalero no llega a decirse, y el padre ya está mandando traer el vestido y el anillo. La restauración no es la respuesta a una buena confesión: ocurre por encima de ella.

Qué hacer con esto hoy

Mucha gente aplaza el regreso porque sigue armando el discurso correcto. La parábola sugiere que el discurso importa menos que la caminata, y que lo más difícil, del lado de quien vuelve, es simplemente levantarse.

Del otro lado, es un retrato incómodo para quien espera. Vigilar el camino, correr y abrazar antes de oír explicaciones es bastante más difícil que exigir un arrepentimiento formal. Vale preguntarse en cuál de los dos lados estás hoy.

Una oración para llevar

Padre, ensayé qué decir y aun así tardé en volver. Recíbeme antes de mis palabras, como el padre de la parábola, y enséñame a esperar así por alguien. Amén.