Colosenses 3:19: una orden en dos partes, y la segunda es la difícil
19Maridos, amad á vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.
Dos oraciones brevísimas, y la segunda es la que nadie memoriza. Amar es una palabra grande y vaga; no ser áspero es específico, medible y exigible — y por eso es la más difícil de las dos.
Respuesta rápida
Colosenses 3:19 da a los maridos una orden y una prohibición: amar y no ser ásperos con ellas. La segunda es la más específica, y no habla de violencia sino de un agriamiento que se instala poco a poco. En las listas domésticas de la época, las instrucciones al marido eran raras.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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Es uno de los versículos más cortos sobre el matrimonio en la Biblia, y de los que menos aparecen en una ceremonia. La segunda mitad explica por qué.
Dónde aparece este versículo
El pasaje forma parte de una lista de instrucciones domésticas: esposas, maridos, hijos, padres, siervos, señores. Ese formato era conocido en el mundo grecorromano, y solía tratar solo los deberes de los subordinados.
La diferencia aquí es que cada par recibe instrucción en ambos sentidos. El marido no queda fuera, y su parte viene con una prohibición nombrada.
Lo que dice
La primera parte es la orden general, y por ser general resulta fácil darla por cumplida. La segunda le da contorno: existe un modo de convivir que no es agresión ni abandono, y aun así está prohibido.
La palabra traducida como aspereza describe agriamiento, dureza acumulada, el tono que queda en una casa después de años de pequeñas irritaciones sin resolver. Es un estado que casi nadie llama pecado, y el texto lo llama así.
Conviene marcar el alcance. El versículo no trata de conflictos puntuales ni prohíbe discrepar. Trata del modo permanente de dirigirse a alguien, que es distinto de una pelea aislada.
Qué hacer con esto hoy
La prueba práctica es el tono de voz, no la lista de tareas. Se puede cumplir todas las obligaciones de un matrimonio y aun así hablar con aspereza, y el versículo trata eso como incumplimiento.
Y hay una consecuencia sobre la acumulación. La aspereza rara vez llega de golpe. Se forma con temas evitados, y por eso la aplicación más directa suele ser una conversación postergada y no un gesto grandioso.
Qué dicen los pasajes
18Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor.
La instrucción inmediatamente anterior, dirigida a las esposas. Leer ambas juntas muestra la forma del pasaje, en el que cada parte recibe una palabra y ninguna queda exenta.
25Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
La versión larga de la misma orden en otra carta, con una medida muy alta añadida. Colosenses es la forma corta; Efesios explica el tamaño.
Una oración para llevar
Señor, quita de mí la aspereza que ya ni noto en mi voz. Dame amar de un modo que se pueda escuchar. Amén.