Cantar de los Cantares 3:4: hallé al que mi alma ama
4Pasando de ellos un poco, hallé luego al que mi alma ama: trabé de él, y no lo dejé, hasta que lo metí en casa de mi madre, y en la cámara de la que me engendró.
Cuatro verbos, todos de ella: halló, trabó, no lo dejó, lo metió. Es la mujer quien conduce toda la escena, y el poema no lo comenta: solo lo narra.
Respuesta rápida
Cantar de los Cantares 3:4 cierra una búsqueda nocturna: poco después de pasar junto a los guardas, ella halla al que su alma ama, lo sujeta, no lo deja ir y lo lleva a casa de su madre, a la cámara de la que la engendró. Todas las acciones de la frase son suyas.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 2 min de lectura
La secuencia empieza en la cama, con una búsqueda que no dio resultado, y termina en un reencuentro. Entre una cosa y otra hay una mujer andando sola por la ciudad de noche, lo que en el mundo de aquel texto no era poca cosa.
Dónde aparece este versículo
El pasaje es uno de los poemas del Cantar y forma una unidad: en los tres versículos anteriores ella busca en su lecho y no lo halla, decide levantarse y recorrer las calles y las plazas, y se encuentra con los guardas que hacían la ronda.
Después de este versículo llega el estribillo que atraviesa el libro, pidiendo a las hijas de Jerusalén que no despierten al amor hasta que quiera: un contrapeso deliberado a la intensidad de la escena anterior.
Lo que dice
La cadena de verbos es el contenido. Ella halla, sujeta, no lo deja ir y lo lleva. No hay vacilación ni petición de permiso, y el poema lo presenta sin ningún comentario moral: su deseo aparece con la misma naturalidad con que aparece el de él en otras partes del libro.
El destino elegido dice algo concreto. No lo lleva a un lugar cualquiera: lo lleva a casa de su madre. A lo largo del Cantar es la casa materna la que funciona como referencia de seguridad y reconocimiento, y no la paterna, lo que es poco común en los textos de aquel período.
Sobre cómo leer el libro, con franqueza: la tradición judía y las tradiciones cristianas han leído el Cantar tanto como poesía de amor humano como en clave alegórica de la relación entre Dios y su pueblo, y las dos lecturas conviven desde hace siglos dentro de las mismas comunidades. Esta página no elige entre ellas.
El estribillo siguiente evita un malentendido común. Justo después de esta escena intensa llega el pedido de no despertar al amor antes de tiempo, lo que muestra que el propio libro trata el deseo y el tiempo como asuntos que caminan juntos.
Qué hacer con esto hoy
La escena sirve como retrato de lo que hace la falta: saca a alguien de la cama y lo pone en la calle. Aquí no hay una técnica para reconquistar a nadie. Hay el reconocimiento de que amar implica buscar y, cuando encuentra, implica llevar adentro de una casa en lugar de dejar suelto en medio de la calle.
Una oración para llevar
Señor, tú conoces lo que me falta y lo que busco de noche. Guarda mi deseo y enséñame su tiempo. Amén.