Apocalipsis 21:5: la promesa de volver a empezar, dicha desde el trono
5Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
El verbo está en presente, no en futuro. Y lo prometido no es un juego de cosas nuevas que sustituya a las viejas: son las mismas cosas, hechas nuevas.
Respuesta rápida
En Apocalipsis 21:5 el que está sentado en el trono anuncia que todo está siendo rehecho y luego manda dejarlo por escrito, garantizando esa redacción como confiable y ajustada a lo real. Es una promesa de renovación con certificado adjunto, y el verbo está en presente.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Publicado el
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Es uno de los pocos momentos del libro en que la voz del trono habla directamente, sin intermediario. Después de páginas de visiones contadas en tercera persona, alguien toma la palabra.
Y lo que esa voz dice es tan corto que cabe en un cartel, razón por la cual la primera mitad circula sola. La segunda, la orden de escribir, es la que le da peso.
Dónde aparece este versículo
El capítulo 21 abre la visión final: un cielo nuevo y una tierra nueva, y la ciudad santa que desciende dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Una gran voz anuncia que Dios pasa a morar junto a su pueblo.
Este verso llega justo después de ese anuncio y cambia el modo de narrar: termina la descripción y empieza el habla en primera persona.
En el verso siguiente la misma voz se presenta como el principio y el fin y ofrece gratuitamente, a quien tenga sed, del agua de la fuente de la vida. Ese es el registro en que conviene leer el verso 5: invitación, no sentencia.
Lo que dice
El tiempo verbal es la clave. La frase no dice que algún día todo será rehecho: dice que quien habla hace, ahora. La renovación aparece como obra en curso y no como fecha marcada al final del calendario.
El objeto es la segunda clave. No se promete un stock de cosas nuevas para reemplazar las gastadas. Se promete que las cosas, estas, las que existen, quedan nuevas. Es reparación y no cambio, y la diferencia importa para quien quiere lo que tiene y teme perderlo en la reforma.
La orden de escribir cambia el género de la frase. Deja de ser una imagen bonita y se vuelve registro con sello: las palabras quedan declaradas fieles y verdaderas. En esta edición ese es el orden, con la fidelidad primero: antes de decir que corresponden a lo real, se dice que no van a fallar.
Y conviene mirar quién habla. La voz no se identifica por nombre sino por posición: el que está sentado en el trono. Quien promete un nuevo comienzo es quien tiene autoridad para cumplirlo.
Qué hacer con esto hoy
Haga la pregunta en la dirección correcta. No es "qué querría cambiar", es "qué querría ver reparado". Una relación, un trabajo, un hábito: la promesa del verso es sobre restaurar lo que ya existe.
Y hay un método escondido en la orden de escribir. Anotar lo que se espera de Dios mueve el recuerdo de lugar: de sensación a registro. Escriba hoy una sola línea, con fecha, y guárdela.
Una oración para llevar
Señor, tengo cosas gastadas en las manos y no quiero tirarlas. Hazlas nuevas, como solo tú sabes, y dame paciencia mientras la obra avanza. Amén.