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2 Corintios 3:17: donde está el Espíritu, el rostro puede quedar descubierto

2 Corintios 3:17

17Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Traducción: Reina-Valera

La libertad prometida aquí queda definida en el propio párrafo: es la de un rostro que ya no necesita velo. No es vaga, es específica.

Respuesta rápida

2 Corintios 3:17 identifica al Señor con el Espíritu y ubica la libertad justo donde él está presente. Todo el párrafo habla de un velo que cubre la lectura y que se quita al convertirse: la libertad de la que se trata es la de mirar sin cobertura.

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Es una de las frases más citadas de Pablo y una de las más fáciles de vaciar. Suelta, la palabra libertad admite cualquier contenido. Dentro del capítulo tiene un sentido estrecho, y bastante más interesante.

La pista está a ambos lados. Antes y después, el tema es el rostro cubierto y el rostro descubierto.

Dónde aparece este versículo

El capítulo 3 compara dos ministerios y usa para eso una escena del Éxodo: Moisés ponía un velo sobre su faz después de hablar con Dios, para que los hijos de Israel no pusieran los ojos en lo que se iba apagando.

Pablo dice que el velo siguió, pero cambió de lugar: ahora está sobre el corazón de quien lee. Y el verso 16 da la salida: cuando alguien se convierte al Señor, el velo se quita. Este verso entra enseguida, como consecuencia.

El verso 18 cierra el razonamiento con la imagen de todos nosotros mirando a cara descubierta, como en un espejo, la gloria del Señor, y siendo transformados de gloria en gloria.

Lo que dice

La frase tiene dos mitades, y la primera es una identificación entre el Señor y el Espíritu. De ahí sale la segunda, que es la conclusión práctica: donde él está, hay libertad.

Esa libertad no es la de hacer lo que a uno le venga en gana. El capítulo ya fijó el término: es lo contrario del velo. Libertad de leer sin barrera, de mirar sin esconder la cara, de hablar con la confianza que menciona el verso 12.

Repare en la condición de entrada. No es mejorar, es volverse. El velo no se cae cuando la persona queda presentable; se cae cuando gira el rostro hacia otro lado. Esa es la parte del texto que más se saltea.

Y el efecto se describe en el verso siguiente con una expresión extrañamente lenta: transformados de gloria en gloria. No es un evento, es un proceso, y ocurre mientras se mira.

Qué hacer con esto hoy

Vale una pregunta franca hoy: ¿hay algún área de su vida que solo le lleva a Dios con filtro? El texto llama a eso velo, y su diagnóstico es que el velo estorba a quien lo usa, no a quien está del otro lado.

Y una aplicación sobre la lectura, que es el asunto literal del capítulo. Si la Biblia viene pareciendo texto opaco, este párrafo dice que el problema rara vez es el texto. Pruebe empezar pidiendo el Espíritu en vez de pedir entendimiento.

Una oración para llevar

Señor, quita lo que pongo entre tú y yo sin darme cuenta. Quiero mirarte a cara descubierta, y quiero la libertad que viene de ahí. Amén.

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