¿Qué es el Espíritu Santo?
Respuesta rápida
El Espíritu Santo es, en el cristianismo, la tercera persona de la Trinidad — Dios presente y actuando, y no una fuerza impersonal. La Biblia lo presenta desde la creación y, después de Pentecostés, como aquel que habita en los cristianos: consuela, enseña, intercede y produce un modo de vivir que Pablo llama fruto del Espíritu.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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La pregunta es común por una razón sencilla: Padre e Hijo son fáciles de imaginar, y el Espíritu no. El vocabulario original no ayuda — ruaj en hebreo y pneuma en griego significan a la vez soplo, viento y espíritu, y por eso los textos recurren tanto a imágenes: viento, fuego, agua, paloma. Quien busca un rostro encuentra metáforas, y concluye demasiado rápido que se trata de una energía.
La tradición cristiana lee lo contrario, y la lectura se apoya en el modo en que los textos hablan de él. El Espíritu enseña, decide, envía, intercede, puede ser contristado — verbos que no se usan para una corriente eléctrica. La promesa de Juan 14 es todavía más explícita: Jesús habla de «otro» Consolador, poniendo al Espíritu en paralelo consigo mismo, y no con un poder. De ese conjunto viene la formulación de los concilios, que católicos y evangélicos recitan igualmente en el credo.
Lo que él hace, según los textos, tiene un hito claro: Pentecostés. Antes, el Espíritu aparece descendiendo sobre personas concretas en momentos concretos; después, el Nuevo Testamento pasa a hablar de una presencia que habita en la comunidad entera. El cambio práctico está en la narración: un grupo asustado y encerrado se vuelve, en el mismo capítulo, un grupo que habla en público. El texto atribuye esa diferencia al Espíritu.
Hay un criterio de verificación que los propios textos ofrecen, y es notablemente ordinario. Pablo mide la presencia del Espíritu por una lista de rasgos de carácter — tolerancia, bondad, templanza —, y no por manifestaciones extraordinarias. Sobre qué dones siguen operando hoy y de qué forma, los cristianos divergen, y la divergencia atraviesa a católicos y evangélicos por dentro en vez de separarlos. Esta página no arbitra esa discusión; registra que la prueba que la Biblia propone en primer lugar es la del comportamiento cotidiano.
Qué dicen los pasajes
2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas.
El Espíritu no es una novedad del Nuevo Testamento: aparece en el segundo versículo de la Biblia, moviéndose sobre las aguas, antes de que nada estuviera formado. Es el primer dato a considerar en cualquier respuesta a esta pregunta.
16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.
La promesa en que el vocabulario de persona queda más claro. El término griego traducido por Consolador — paráklētos — viene del lenguaje jurídico y significa aquel que es llamado al lado de alguien, como abogado o defensor. Hablar de «otro» de esos coloca al Espíritu en la misma categoría que Jesús.
1Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos;
2Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados;
3Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos.
4Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.
Pentecostés: el momento en que la promesa deja de ser futura. Fíjate en que el narrador lo describe todo por comparación — el estruendo es como de un viento recio, lo que se ve es como de fuego. Es el registro de alguien intentando anotar algo para lo que no tenía vocabulario preparado.
22Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,
23Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.
El criterio que Pablo ofrece, y es deliberadamente común: una lista de carácter, en singular — un fruto, con varias caras, y no un estante de dones opcionales. Cualquier conversación sobre el Espíritu que ignore esta lista se está saltando la prueba que el propio Nuevo Testamento propone primero.
26Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
Lo que el Espíritu hace cuando la persona no consigue orar. Es probablemente el pasaje más consolador sobre él y uno de los menos citados: el supuesto del texto es que el cristiano se va a trabar, y la respuesta no es un reproche, es sustitución.