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Oración a san Jorge: un texto nuevo y la historia del dragón

La oración

San Jorge, soldado que prefirió perder el puesto a negar aquello en lo que creía, pídele a Dios por mí.

Yo no me enfrento a ningún dragón. Me enfrento al recibo que vence, al miedo de salir de casa, a las ganas de bajar la cabeza donde debería hablar.

Cúbreme con el valor que no hace ruido: el de seguir siendo honrado cuando nadie comprueba, el de no devolver el mal que me hicieron, el de proteger a quien depende de mí sin volverme su dueño.

Que mi lucha no se vuelva odio y que mi paz no se vuelva cobardía. Amén.

En resumen

Esta es una oración a san Jorge escrita para este sitio y firmada por quien la escribió. Jorge fue un soldado martirizado hacia el año 303; el dragón entra en la historia mil años después. Su fiesta es el 23 de abril.

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Cuándo rezarla

El 23 de abril, y en cualquier día en que haya que enfrentar algo sin perder la compostura. Es oración de valor, no de venganza.

La oración de arriba evita a propósito el vocabulario de armadura que la devoción popular consagró. No porque sea equivocado, sino porque el valor que la mayoría necesita hoy no se parece a un combate: se parece a seguir siendo honrado sin público, a no devolver el golpe y a proteger a alguien sin controlarlo. El texto intenta nombrar ese valor, más difícil de rezar porque es menos épico.

El texto es nuestro y está firmado. Las oraciones más conocidas con el nombre de san Jorge tienen origen disputado y ninguna autoría establecida, circulan en versiones distintas y son objeto de grabaciones y publicaciones con titularidad propia. Publicar una aquí sería reproducir el texto de alguien sin saber de quién. La historia del santo, que es lo que la mayoría busca junto con la oración, está arriba y se puede comprobar.

La devoción católica pide la intercesión del mártir: quien protege es Dios, y lo que se le pide a Jorge es que pida junto con quien reza. La mayor parte de las iglesias evangélicas no sostiene esa práctica y ora directamente a Dios. Y en Brasil hay además una tercera lectura viva, tratada en la nota de abajo, que no es un detalle folclórico sino parte de la historia religiosa del país.

Una observación sobre el dragón, ya que es la imagen que todo el mundo tiene en la cabeza. El único dragón de la Biblia está en el Apocalipsis, y quien se enfrenta a él allí es Miguel, no Jorge. La escena de san Jorge con la lanza ilustra una leyenda medieval, y saberlo no estropea la imagen: solo pone cada cosa en su sitio, que es lo que esta página intenta hacer todo el tiempo.

De dónde viene esta oración

Cuándo surgió Mártir hacia el año 303; este texto se escribió para Llama de Fe en 2026

Del Jorge histórico se sabe muy poco, y la Iglesia nunca lo ha ocultado. La tradición más antigua lo presenta como un soldado martirizado bajo Diocleciano, hacia el año 303, y el culto se fijó muy pronto en Lida, la actual Lod, en Israel, donde estaba la tumba. A partir de ahí empieza la leyenda, y creció deprisa: ya en el siglo VI el Decreto Gelasiano clasificaba su pasión entre los escritos apócrifos, incluyéndolo entre los santos cuyos nombres se veneran con razón entre los hombres, pero cuyas obras solo Dios conoce.

El dragón es un añadido tardío. Aparece en las versiones orientales hacia el siglo XI y llega a Occidente por la Leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine, hacia 1260, con la ciudad, la princesa y el monstruo junto a la fuente. Fue esa versión, y no el relato del martirio, la que se convirtió en la imagen universal del santo — hasta el punto de que casi todo el mundo conoce el dragón y no ha oído hablar de Diocleciano.

En el mundo hispánico Jorge llega por muchas puertas: es Sant Jordi, patrono de Cataluña, cuyo 23 de abril es la Diada de los libros y las rosas; es patrono de Aragón; y en Alcoy protagoniza una de las fiestas de moros y cristianos más antiguas. Las oraciones que circulan con su nombre en español y en portugués son en su mayoría composiciones modernas o populares de origen disputado, y por eso esta página trae una oración nuestra, firmada.

Detalles poco conocidos

  • La Iglesia reconoció en el siglo VI que su historia era leyenda

    El Decreto Gelasiano, documento del siglo VI, colocó la pasión de san Jorge entre los textos apócrifos, y la fórmula que usa destaca por su franqueza: son santos cuyos nombres se veneran con razón, pero cuyos actos solo Dios conoce. Es decir, la duda sobre la biografía es casi tan antigua como el culto, y nunca fue un secreto.

  • No lo sacaron del calendario en 1969: lo rebajaron

    La reforma del calendario romano de 1969 redujo la celebración de san Jorge a memoria libre, precisamente por el carácter legendario de los relatos. Circula mucho la versión de que lo habrían “descanonizado”; no fue así. Sigue en el calendario, el 23 de abril, con grado menor.

  • El dragón llega mil años después del mártir

    Entre la fecha tradicional del martirio, hacia 303, y la difusión de la historia del dragón en Occidente, por la Leyenda dorada de hacia 1260, pasan casi mil años. El combate con el dragón es, por tanto, más reciente respecto de Jorge que Jorge respecto de nosotros — y es la única parte de la historia que prácticamente todo el mundo conoce.

  • La rosa de Sant Jordi es catalana; el libro es del siglo XX

    En Cataluña la costumbre de regalar una rosa el 23 de abril está documentada desde antiguo, ligada a la feria de rosas de Barcelona. El libro es un añadido muy posterior: la fecha se escogió en 1926 como día del libro español, coincidiendo con la muerte de Cervantes. La Diada que hoy parece una sola tradición es en realidad la suma de dos, con siglos de distancia entre ellas.

Qué dicen los pasajes

Apocalipsis 12:7-9

7Y fué hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles,

8Y no prevalecieron, ni su lugar fué más hallado en el cielo.

9Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Traducción: Reina-Valera

El único combate contra un dragón que la Biblia narra, y quien lo libra es Miguel con sus ángeles. La iconografía de san Jorge tomó prestada esta escena; el texto, en cambio, no habla de Jorge ni de ningún soldado humano.

Mateo 10:32-33

32Cualquiera pues, que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.

33Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos.

Traducción: Reina-Valera

El texto en que se apoya toda la memoria cristiana de los mártires: confesar públicamente, con el coste que eso tenga. Es lo que la tradición dice que hizo Jorge, y es la única parte de su historia que no necesita la leyenda para tener sentido.

Efesios 6:14-17

14Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia,

15Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz;

16Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios;

Traducción: Reina-Valera

La armadura pieza por pieza, y conviene revisar el inventario: cinturón, coraza, calzado, escudo, yelmo y una sola arma. El lenguaje militar de la devoción a san Jorge viene de aquí — y de aquí viene también su límite, ya que la lucha descrita es contra el mal y no contra personas.

Hebreos 12:1-2

1POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,

2Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.

Traducción: Reina-Valera

La imagen de la nube de testigos es la base común a las dos tradiciones cristianas para recordar a los que vinieron antes. Lo que el texto pide es correr mirando a Jesús; el desacuerdo entre católicos y evangélicos empieza en el paso siguiente, cuando se pregunta si a esos testigos se les puede pedir algo.

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