Santiago 5:16 — confesar y orar, en los dos sentidos
16Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
Las dos órdenes son recíprocas: unos a otros, de los dos lados. Y el objetivo declarado de la confesión, aquí, es la sanidad, no la absolución de uno por otro.
Respuesta rápida
Santiago 5:16 manda confesar las faltas unos a otros y orar mutuamente, teniendo la sanidad como finalidad, y afirma que la oración del justo es capaz de mucho. Las dos órdenes son recíprocas, y el versículo enlaza confesión, oración y sanidad en una misma frase.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Es uno de los versículos más citados sobre la oración y uno de los más discutidos entre tradiciones cristianas. Conviene leer la escena que lo precede, porque es la que define de qué se está hablando.
Dónde aparece este versículo
La carta de Santiago es práctica de principio a fin, y el capítulo 5 cierra con instrucciones sobre aflicción, alegría y enfermedad. En los versículos anteriores, quien está enfermo debe llamar a los ancianos de su comunidad, que oran por él y lo ungen con aceite.
Aquí es donde las tradiciones se separan, y vale registrarlo sin arbitrar. La Iglesia Católica lee este pasaje como fundamento del sacramento de la unción de los enfermos; otras tradiciones lo leen como oración de los líderes locales por el enfermo, sin carácter sacramental. En ediciones de la tradición católica, la palabra que aquí se traduce "ancianos" aparece como "sacerdotes".
Lo que dice
Lo primero que salta es la reciprocidad. Confesaos unos a otros, orad los unos por los otros: las dos órdenes son de doble vía. El versículo no describe a alguien llevando faltas a un especialista, sino a una comunidad en la que las personas quedan expuestas entre sí.
Lo segundo es el objetivo declarado. En la Reina-Valera que usamos, la finalidad es que seáis sanos, lo que amarra la frase a la escena de enfermedad anterior. No es una higiene espiritual genérica: está ligada a cuerpos y a gente enferma.
La última frase suele citarse sola y conviene devolverla a su lugar. Dice que la oración del justo, cuando obra con eficacia, puede mucho; no dice que lo obtenga todo. Santiago sigue con el ejemplo de Elías, y lo describe como un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras. El texto exalta la oración sin prometer resultado automático.
Qué hacer con esto hoy
La parte difícil de este versículo no es orar: es confesar. Pocas comunidades tienen el hábito de decirle a alguien lo que se esconde, y la frase supone exactamente eso, hecho en los dos sentidos.
Una aplicación concreta y del tamaño de la vida real: elegir a una persona de confianza y acordar que podrán hablar sin recibir sermón. Después, orar el uno por el otro por lo que se dijo. Es la versión más pequeña posible de lo que el versículo describe.
Una oración para llevar
Señor, escondo lo que me avergüenza incluso de quienes me aman. Dame una persona a quien pueda decirle la verdad, y valor para orar por quien me diga la suya. Amén.