Santiago 3:9 — la misma boca que alaba es la que maldice a alguien hecho a semejanza de Dios
9Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres, los cuales son hechos á la semejanza de Dios.
Fíjate en el sujeto: Santiago escribe "nosotros". No señala al lector, se incluye en la contradicción que describe.
Respuesta rápida
Santiago 3:9 señala una contradicción concreta: la misma lengua que bendice a Dios maldice a personas. Y el argumento no es de etiqueta, es de teología. Quien está siendo atacado fue hecho a semejanza de Dios, lo que ata directamente el trato al otro con la alabanza ofrecida al Creador.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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El capítulo 3 de Santiago es el texto más duro del Nuevo Testamento sobre el habla, y el más visual: freno de caballo, timón de barco, chispa que incendia un bosque, animal que nadie logra domar.
Dónde aparece este versículo
El capítulo abre con una advertencia a quien quiere enseñar, porque será juzgado con más rigor. El tema de la lengua entra por ahí: primero como problema de quien habla en público, después como problema de todos.
Vienen entonces las imágenes, una tras otra, todas sobre desproporción: una pieza diminuta dirigiendo algo enorme, una chispa destruyendo un bosque entero.
Este versículo es donde la serie de imágenes aterriza en un ejemplo real, y el ejemplo es religioso: la misma reunión en la que se alaba es aquella en la que se deshace la reputación de alguien.
Lo que dice
La contradicción está montada en paralelo: con la misma herramienta, dos usos opuestos. Y el versículo siguiente insiste en que esto no debería ser así — Santiago no describe un dilema insoluble, describe una incoherencia.
El argumento decisivo es la cláusula final. Maldecir a alguien no es solo grosero: es maldecir a una criatura hecha a semejanza de Dios. Es el mismo razonamiento con que Génesis funda el valor de cada persona, aplicado ahora a la conversación.
Conviene notar quién escribe. Santiago usa la primera persona del plural, y no es humildad de fachada: en todo el capítulo habla como alguien que conoce el problema por dentro. Un texto así es difícil de tomar y usar contra los demás, y probablemente por eso se escribió de ese modo.
Qué hacer con esto hoy
El uso más honesto del versículo es doméstico. Repasa las conversaciones de estos días — grupos de mensajes, comentarios sobre colegas, el tono con quien vive contigo — y observa si la misma boca que reza es la que lo resuelve todo con ironía.
Y el versículo entrega un criterio simple: antes de hablar de alguien, recuerda que esa persona lleva la semejanza de Dios, incluso cuando está equivocada. Eso no impide la crítica; cambia el modo de hacerla.
Una oración para llevar
Señor, la misma boca que te alaba ha herido a gente que tú creaste. Guarda mi lengua y recuérdame de quién es la imagen que estoy tratando cuando hablo del otro. Amén.