Saltar al contenido

Salmos 73:26: lo que queda cuando el cuerpo y el ánimo fallan

Salmos 73:26

26Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Traducción: Reina-Valera

Una constatación seguida de una excepción. La carne y el corazón desfallecen: el texto no lo discute ni promete lo contrario. Lo que añade es lo que sigue en pie cuando ambos ceden.

Respuesta rápida

Salmos 73:26 admite que la carne y el corazón desfallecen, y afirma que la roca del corazón y la porción del salmista es Dios para siempre. Está al final de un salmo que empezó con una crisis de fe ante la prosperidad de los deshonestos.

Publicado el
Tiempo de lectura
2 min de lectura

Este versículo se lee mucho en situaciones de enfermedad y agotamiento, y encaja bien ahí. Conviene saber, sin embargo, que no nace de una dificultad física, sino de una crisis de sentido que el salmo describe con una sinceridad poco común.

Dónde aparece este versículo

El Salmo 73 empieza con el autor admitiendo que casi resbaló al ver la buena vida de gente deshonesta. Describe la envidia en detalle y cuenta que el giro llegó cuando entró en el santuario y empezó a mirar el desenlace. En los versículos inmediatamente anteriores el tono ya cambió: dice que siempre estuvo con Dios, que su mano derecha fue sostenida y que fuera de él nada desea en la tierra.

Lo que dice

La primera mitad es una admisión sin rodeos. La carne y el corazón desfallecen: el cuerpo y el ánimo, las dos cosas que sostienen a una persona. El salmo no promete que eso no ocurrirá ni lo trata como un fallo de fe; lo presenta como un hecho.

La segunda mitad ofrece dos imágenes. La roca del corazón desplaza la firmeza fuera de la persona: lo que sostiene no es su fuerza interior. Y porción es vocabulario de herencia: en el antiguo Israel cada tribu recibía una parte de la tierra, y los levitas no recibían ninguna, porque su parte era Jehová.

Esa segunda palabra es la que da el alcance del versículo. Llamar a Dios porción es decir que, en el reparto de los bienes de la vida, él es lo que tocó. No es un consuelo por no haber recibido el resto: es la afirmación de que eso ya es la herencia, dicha por alguien que acaba de pasar el salmo entero envidiando la herencia ajena.

Qué hacer con esto hoy

Sirve para cuando el cuerpo no responde y el ánimo tampoco. El versículo no pide que finjas estar bien —empieza admitiendo justo lo contrario— y aun así apunta a algo que no depende de tu estado.

Y sirve para la crisis de comparación, que es donde el salmo empezó. Si vienes mirando la vida de los demás y concluyendo que perdiste, el salmo muestra el camino que hizo Asaf: no consiguió lo que tenían los otros; cambió el lugar desde donde miraba.

Una oración para llevar

Señor, mi cuerpo se cansa y mi ánimo desaparece, y hoy no puedo arreglar ni lo uno ni lo otro. Sé la firmeza que no tengo. Y cuando vuelva a comparar mi vida con la de otros, recuérdame lo que ya me tocó. Amén.