Romanos 12:3 — la medida justa para evaluarse
3Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno.
Dos mitades, y la olvidada es la segunda: además de prohibir el exceso de estima, el versículo manda pensar de sí con templanza. El criterio declarado no es la comparación, sino la medida que cada uno recibió.
Respuesta rápida
Romanos 12:3 pide que nadie tenga de sí un concepto más alto del que debe y que cada uno se mire con templanza, según la medida de fe que recibió. No es una orden de empequeñecerse: es una orden de medir bien. Y el patrón no viene de la comparación con otros, sino de lo que le fue repartido a cada uno.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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El capítulo 12 abre la parte práctica de la carta, después de once capítulos de argumento. Pablo empieza pidiendo que presenten el cuerpo como ofrenda y que no se amolden al modelo de este mundo.
Este es el primer consejo concreto que da, y conviene notar que se incluye en la cuenta: habla por la gracia que le fue dada, y no desde un lugar por encima del grupo.
La primera mitad prohíbe el concepto inflado de uno mismo. La segunda manda pensar de sí — con templanza, pero manda. No hay aquí una orden de sentirse poca cosa, y convertir el versículo en un estímulo a la autodesvalorización invierte lo que dice.
El criterio declarado es la porción de fe que Dios asignó a cada persona. Eso desplaza la evaluación del lugar donde suele ocurrir, que es la comparación con los demás. La pregunta deja de ser si eres mejor o peor que alguien y pasa a ser qué te fue dado y qué estás haciendo con ello.
Sirve tanto a quien se cree superior como a quien se cree un estorbo, y la mayoría alterna entre ambos en el mismo día. El ejercicio práctico es cambiar la comparación por un inventario: qué recibí y todavía no usé. Hecho con honestidad, suele dejar menos motivo para presumir y menos motivo para despreciarse.
Dónde aparece este versículo
El capítulo 12 abre la parte práctica de la carta, después de once capítulos de argumento. Pablo empieza pidiendo que presenten el cuerpo como ofrenda y que no se amolden al modelo de este mundo.
Este es el primer consejo concreto que da, y conviene notar que se incluye en la cuenta: habla por la gracia que le fue dada, y no desde un lugar por encima del grupo.
Lo que dice
La primera mitad prohíbe el concepto inflado de uno mismo. La segunda manda pensar de sí — con templanza, pero manda. No hay aquí una orden de sentirse poca cosa, y convertir el versículo en un estímulo a la autodesvalorización invierte lo que dice.
El criterio declarado es la porción de fe que Dios asignó a cada persona. Eso desplaza la evaluación del lugar donde suele ocurrir, que es la comparación con los demás. La pregunta deja de ser si eres mejor o peor que alguien y pasa a ser qué te fue dado y qué estás haciendo con ello.
Qué hacer con esto hoy
Sirve tanto a quien se cree superior como a quien se cree un estorbo, y la mayoría alterna entre ambos en el mismo día. El ejercicio práctico es cambiar la comparación por un inventario: qué recibí y todavía no usé. Hecho con honestidad, suele dejar menos motivo para presumir y menos motivo para despreciarse.
Una oración para llevar
Señor, enséñame a verme del tamaño que tengo. Ni mayor, para no pisar a nadie; ni menor, para no enterrar lo que me diste. Amén.