Mateo 6:6 — la puerta cerrada y lo que Jesús está corrigiendo
6Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
La cámara con la puerta cerrada no es una regla sobre dónde orar: es la prueba de motivo más simple posible. Sin nadie mirando, desaparece la razón de quien ora para que lo vean.
Respuesta rápida
Mateo 6:6 manda orar en un lugar reservado, con la puerta cerrada. El blanco de la corrección no es el lugar, sino el público: todo el bloque del Sermón del Monte contrapone la religión hecha para ser vista con la hecha en secreto. Jesús ora en público en otras escenas, y el texto no lo prohíbe.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 3 min de lectura
El versículo pertenece a un bloque del Sermón del Monte con tres ejemplos construidos igual: limosna, oración y ayuno. En cada uno Jesús describe el modo de quien quiere ser notado y propone lo contrario.
Esta es la segunda de las tres piezas, y la única a la que sigue de inmediato un modelo de oración. La crítica anterior apunta a quienes oran de pie en las esquinas para ser vistos.
El contraste es entre públicos, no entre lugares. En los evangelios Jesús ora en público en varias escenas, y nada aquí lo prohíbe. Lo que se corrige es la razón por la que alguien elige que lo vean rezando.
Esta edición cierra diciendo que el Padre recompensará en público, y el contraste queda más marcado: lo escondido es la oración, no su desenlace. Aun así el texto no dice en qué consiste esa recompensa, y leer allí una promesa de bienes materiales es añadir lo que no está.
Vale como pregunta antes de cualquier gesto religioso visible: ¿lo haría igual si nadie se enterara? Y vale como permiso para quien no tiene un lugar bonito ni una hora libre: el versículo pide una puerta, y la puerta puede ser el coche parado, el baño, el trayecto al trabajo.
Dónde aparece este versículo
El versículo pertenece a un bloque del Sermón del Monte con tres ejemplos construidos igual: limosna, oración y ayuno. En cada uno Jesús describe el modo de quien quiere ser notado y propone lo contrario.
Esta es la segunda de las tres piezas, y la única a la que sigue de inmediato un modelo de oración. La crítica anterior apunta a quienes oran de pie en las esquinas para ser vistos.
Lo que dice
El contraste es entre públicos, no entre lugares. En los evangelios Jesús ora en público en varias escenas, y nada aquí lo prohíbe. Lo que se corrige es la razón por la que alguien elige que lo vean rezando.
Esta edición cierra diciendo que el Padre recompensará en público, y el contraste queda más marcado: lo escondido es la oración, no su desenlace. Aun así el texto no dice en qué consiste esa recompensa, y leer allí una promesa de bienes materiales es añadir lo que no está.
Qué hacer con esto hoy
Vale como pregunta antes de cualquier gesto religioso visible: ¿lo haría igual si nadie se enterara? Y vale como permiso para quien no tiene un lugar bonito ni una hora libre: el versículo pide una puerta, y la puerta puede ser el coche parado, el baño, el trayecto al trabajo.
Una oración para llevar
Señor, quítame las ganas de que me vean rezando. Enséñame a hablar contigo cuando nadie lo sabe, y que me baste con que tú lo sepas. Amén.