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Marcos 10:27 — qué es exactamente lo imposible en la frase de Jesús

Marcos 10:27

27Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

Traducción: Reina-Valera

La frase responde a una pregunta que los discípulos hicieron en voz alta. Saber cuál fue la pregunta define qué se está llamando imposible.

Respuesta rápida

Marcos 10:27 responde a una pregunta de los discípulos: si ni el hombre rico entra, ¿quién puede salvarse? Jesús responde separando dos capacidades, la de los seres humanos y la de Dios. Lo imposible que allí se declara es salvarse por cuenta propia, y no cualquier cosa que uno quiera.

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Pocas frases del Evangelio aparecen tan fuera de lugar como esta. Se usa como garantía de cualquier resultado — el puesto, la curación, la aprobación — y el párrafo donde está trata de otra cosa.

Decirlo no achica el versículo. Le cambia el tamaño: la frase deja de ser un cheque en blanco y pasa a responder la única pregunta que nadie resuelve solo.

Dónde aparece este versículo

Un hombre acababa de preguntarle a Jesús qué hacer para heredar la vida eterna. Escuchó que le faltaba vender lo que tenía y darlo a los pobres, y se fue triste, porque tenía muchos bienes.

Jesús comentó entonces a los discípulos cuánto dificulta la riqueza la entrada al Reino de Dios, con la imagen del camello y la aguja. Ellos se espantaron todavía más y preguntaron entre sí quién podría salvarse. El versículo 27 es la respuesta a esa pregunta.

Lo que dice

La primera mitad es una sentencia sobre el límite humano. En los términos que los discípulos suponían — mérito, recursos, esfuerzo —, no entra nadie. Es una respuesta dura, y llega antes que el consuelo.

La segunda mitad no amplía el menú de pedidos: cambia el sujeto. Lo que se mueve no es la lista de cosas que podrían ocurrir, sino quién es capaz de hacer aquello de lo que se estaba hablando, que es salvar a alguien.

Por eso la lectura popular estira el texto. Aplicada a cualquier deseo, la frase se vuelve promesa de resultados, y el Evangelio no le da ese papel. Aplicada a lo que responde, es mucho más radical: te quita de encima una tarea que nunca pudiste cumplir.

Los versículos siguientes insisten en que esto no equivale a facilidad. Cuando Pedro recuerda que lo dejaron todo, la respuesta promete cien veces más en esta vida, e incluye persecuciones en la misma lista, algo que casi nunca se cita al lado.

Qué hacer con esto hoy

Si vives intentando merecer tu propio lugar delante de Dios, este versículo cierra esa cuenta. No porque el esfuerzo se desprecie, sino porque el esfuerzo nunca fue lo que decide.

Y vale el cuidado inverso, sobre todo en un día de angustia. Usar la frase para asegurar un resultado concreto es pedirle al texto algo que no ofrece, y preparar una decepción que después se lee como crisis de fe, cuando el problema era solo la dirección de la cita.

Una oración para llevar

Jesús, me agoto intentando resolver lo que solo tú puedes hacer. Hoy dejo de negociar mi lugar y acepto recibirlo. Amén.

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