Lucas 6:38 — el versículo de la ofrenda que no habla de ofrendas
38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.
El versículo más usado en apelaciones de recaudación, y su vecindad habla de otra cosa: juzgar, condenar y perdonar. La medida nombrada es la que usas con las personas.
Respuesta rápida
Lucas 6:38 es el versículo más usado en apelaciones de recaudación, y su contexto inmediato es otro: juzgar, condenar y perdonar. La medida de la que se habla es la que usas con las personas. Prometer retorno financiero a partir de él estira el texto más allá de lo que dice.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
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La frase pertenece al Sermón del Llano, justo después de tres órdenes seguidas: no juzgar, no condenar, perdonar. Es la cuarta de la serie, y todas cierran con la misma forma recíproca.
La imagen final viene del comercio de granos, donde la medida se apretaba y se remecía para que cupiera más antes de volcarla en el regazo del comprador.
La secuencia fija el asunto. Dar, aquí, es el cuarto verbo de una lista sobre cómo tratas a los demás, y la devolución prometida sigue la misma lógica de las tres anteriores: la medida vuelve. Nada en la vecindad habla de dinero.
La medida rebosante es una imagen comercial y generosa, y por eso se convierte con facilidad en promesa de lucro. Pero la frase siguiente fija el sentido: lo que vuelve es la medida que usaste. El texto describe reciprocidad de trato, no rendimiento sobre un valor depositado.
La lectura honesta es más exigente que la popular, porque no cabe en un sobre. Pregunta con qué medida has tratado a quien se equivocó contigo, a quien trabaja para ti, a quien no puede devolverte el favor. Y sí, la generosidad material está incluida, pero como parte de un modo de tratar personas, no como una inversión.
Dónde aparece este versículo
La frase pertenece al Sermón del Llano, justo después de tres órdenes seguidas: no juzgar, no condenar, perdonar. Es la cuarta de la serie, y todas cierran con la misma forma recíproca.
La imagen final viene del comercio de granos, donde la medida se apretaba y se remecía para que cupiera más antes de volcarla en el regazo del comprador.
Lo que dice
La secuencia fija el asunto. Dar, aquí, es el cuarto verbo de una lista sobre cómo tratas a los demás, y la devolución prometida sigue la misma lógica de las tres anteriores: la medida vuelve. Nada en la vecindad habla de dinero.
La medida rebosante es una imagen comercial y generosa, y por eso se convierte con facilidad en promesa de lucro. Pero la frase siguiente fija el sentido: lo que vuelve es la medida que usaste. El texto describe reciprocidad de trato, no rendimiento sobre un valor depositado.
Qué hacer con esto hoy
La lectura honesta es más exigente que la popular, porque no cabe en un sobre. Pregunta con qué medida has tratado a quien se equivocó contigo, a quien trabaja para ti, a quien no puede devolverte el favor. Y sí, la generosidad material está incluida, pero como parte de un modo de tratar personas, no como una inversión.
Una oración para llevar
Señor, enséñame a usar una medida ancha con las personas, y no solo con lo que espero recibir. Que dé sin quedarme calculando el retorno. Amén.