Lucas 22:42: la oración de Getsemaní pide y entrega, en ese orden
42Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Dos mitades que casi nunca aparecen juntas en las citas: una petición franca de que aquello no ocurra, y una entrega. La petición va primero, y el texto no la trata como debilidad.
Respuesta rápida
En Lucas 22:42, en el monte de los Olivos, Jesús pide al Padre que aparte de él aquel vaso y, en la misma frase, somete su propia voluntad a la del Padre. Las dos mitades importan: primero la petición, dicha sin disfraz; después la entrega, que no anula la petición.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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Es la oración más citada en situaciones de desenlace incierto, y la peor entendida. Mucha gente la usa como fórmula de resignación anticipada, dicha para no parecer exigente. El texto hace lo contrario: pide primero, y pide fuerte.
Dónde aparece este versículo
Después de la última cena, Jesús va al monte de los Olivos, como solía, y manda a los discípulos orar para no entrar en tentación. Se aparta como un tiro de piedra, se pone de rodillas y hace esta oración. Lucas registra a continuación que oraba más intensamente, en agonía, y que aquello le costó el cuerpo entero.
Lo que dice
El orden de las dos mitades es la enseñanza. Jesús no empieza por la sumisión: empieza pidiendo que aquello pase. Y la petición es concreta, sin rodeos teológicos. Quien lee rápido invierte el orden y convierte la oración en un gesto de conformidad, cuando antes que eso es un acto de franqueza.
La sumisión que sigue tampoco es pasiva. La dice alguien que acaba de expresar lo que quería y que sigue orando después: Lucas anota que la intensidad subió, no que bajó. Entregar la decisión no es lo mismo que dejar de importarle el resultado.
Conviene ver lo que la escena no ofrece. El vaso no es apartado. Si este versículo es modelo de oración, entonces el modelo incluye recibir un no y seguir llamando Padre a aquel a quien se pidió. Por eso sirve a quien ya escuchó un no.
Qué hacer con esto hoy
Si vienes evitando pedir lo que de verdad quieres, por miedo a estar pidiendo mal, esta escena autoriza la petición. Di lo que quieres. La entrega viene después, y sale mejor cuando la petición fue verdadera.
Y si la respuesta ya llegó, y fue no, el versículo sigue sirviendo; quizá sirva más. Muestra a alguien que oró con el cuerpo entero, no obtuvo lo que pidió y aun así siguió adelante. La agonía registrada aquí no es un fallo de fe: es el aspecto que tiene la fe en un huerto de noche.
Una oración para llevar
Padre, voy a decir con todas las letras lo que quería que ocurriera, porque ya escuchaste esa petición antes. Y cuando termine de pedir, ayúdame a decir de verdad la segunda parte: que sea tu voluntad y no la mía. Amén.