Jeremías 30:17 — la promesa hecha a la que llamaron arrojada
17Mas yo haré venir sanidad para ti, y te sanaré de tus heridas, dice Jehová; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Sión, á la que nadie busca.
El motivo declarado es el apodo que le pusieron a Sión. La sanidad responde a la difamación, y no a un mérito de quien la recibe.
Respuesta rápida
Jeremías 30:17 promete sanidad y curación de las heridas, y da el motivo: llamaron a Sión arrojada, una ciudad que nadie busca. La promesa responde a un apodo. Está dirigida a un pueblo, y la lectura individual, aunque común, ensancha la dirección del texto.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Los capítulos 30 a 33 forman el llamado libro de la consolación, encajado en un libro que por lo demás es casi todo advertencia.
El destinatario es un pueblo a punto de perderlo todo y de ser llevado al exilio. Es en ese punto, y no antes, donde aparece una serie de promesas de restauración.
El fundamento de la promesa está desplazado: Dios actúa por lo que otros dijeron. Eso quita el peso de quien recibe y lo pone en quien promete, lo cual es buena noticia para quien no tiene currículum que presentar.
La promesa es colectiva. Sión es la ciudad, el pueblo, la comunidad, y leer el versículo como garantía de curación personal ensancha la dirección original. El retrato de Dios sigue siendo el mismo —alguien que responde al abandono con restauración— pero el destinatario concreto está nombrado dentro de la propia frase.
Sirve a quien carga un apodo puesto por otros: la que no salió adelante, el que lo dejó todo, la familia que nadie quiere cerca. El versículo no garantiza que la herida cierre en un plazo, y no sería honesto prometerlo. Lo que dice es que el nombre que te pusieron no es el nombre que Dios usa.
Dónde aparece este versículo
Los capítulos 30 a 33 forman el llamado libro de la consolación, encajado en un libro que por lo demás es casi todo advertencia.
El destinatario es un pueblo a punto de perderlo todo y de ser llevado al exilio. Es en ese punto, y no antes, donde aparece una serie de promesas de restauración.
Lo que dice
El fundamento de la promesa está desplazado: Dios actúa por lo que otros dijeron. Eso quita el peso de quien recibe y lo pone en quien promete, lo cual es buena noticia para quien no tiene currículum que presentar.
La promesa es colectiva. Sión es la ciudad, el pueblo, la comunidad, y leer el versículo como garantía de curación personal ensancha la dirección original. El retrato de Dios sigue siendo el mismo —alguien que responde al abandono con restauración— pero el destinatario concreto está nombrado dentro de la propia frase.
Qué hacer con esto hoy
Sirve a quien carga un apodo puesto por otros: la que no salió adelante, el que lo dejó todo, la familia que nadie quiere cerca. El versículo no garantiza que la herida cierre en un plazo, y no sería honesto prometerlo. Lo que dice es que el nombre que te pusieron no es el nombre que Dios usa.
Una oración para llevar
Señor, me llamaron cosas que empecé a creerme. Cura lo que quedó abierto y enséñame el nombre con el que tú me llamas. Amén.