Hechos 20:35: más bienaventurado es dar, dicho por quien trabajaba con las manos
35En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.
La frase de Jesús citada aquí no aparece en ninguno de los cuatro evangelios. Pablo la presenta como recuerdo compartido, y este versículo es su único registro.
Respuesta rápida
Hechos 20:35 cierra la despedida de Pablo ante los ancianos de Éfeso con una frase de Jesús que ningún evangelio registra. Va pegada a un argumento sobre trabajar con las propias manos para sostener a quien no puede, y no sobre pedirle una donación a nadie.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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La cita es corta y hace siglos que circula sola. Casi siempre aparece pidiéndole generosidad a quien escucha. En el texto va en dirección contraria: quien habla está explicando por qué nunca le pidió nada a nadie.
Hay además un detalle que sorprende a quien lo lee por primera vez: la frase se atribuye a Jesús, pero no está en Mateo, Marcos, Lucas ni Juan. Este versículo es su única fuente en el Nuevo Testamento.
Dónde aparece este versículo
Pablo está en Mileto, camino de Jerusalén, y ha llamado a los ancianos de Éfeso para una despedida que él mismo trata como definitiva. Es un discurso de balance: lo que hizo, lo que no hizo y lo que vendrá después de él.
Pocas líneas antes recuerda que no codició plata ni ropa de nadie y señala sus propias manos, que lo sostuvieron a él y a quienes lo acompañaban.
Lo que dice
La frase de Jesús no flota sola: llega como conclusión de un argumento sobre el trabajo. La secuencia es trabajar, sostener a quien está débil y recordar lo que dijo el Señor. Sacar la cita de esa secuencia convierte un ejemplo personal en un llamado genérico.
En esta edición quienes reciben el sostén son los enfermos: gente sin posibilidad de trabajar en aquella economía. No es caridad abstracta, sino un grupo concreto dentro de la comunidad, mantenido por el trabajo manual de quienes podían.
Lo que el versículo no hace es comparar cantidades. No dice que dar mucho sea mejor que dar poco, ni fija un porcentaje. La comparación es entre dos papeles, el de dar y el de recibir, y la bienaventuranza queda con el primero sin que el segundo quede humillado.
Qué hacer con esto hoy
Si usted tiene alguna autoridad dentro de un grupo — iglesia, equipo, familia —, este es un versículo incómodo en la dirección correcta. La prueba que Pablo se aplica a sí mismo es simple: ¿qué carga esta comunidad por mí, y qué cargo yo por ella?
Si hoy está del lado de recibir, importa la otra mitad de la lectura. La frase no avergüenza a quien recibe: describe una alegría disponible para quien da. Estar temporalmente del lado de recibir no es la vergüenza que este versículo suele usarse para insinuar.
Una oración para llevar
Señor, enséñame a trabajar de modo que sobre algo para otra persona. Y cuando me toque a mí necesitar, quítame la vergüenza de recibir. Amén.