Génesis 9:13: la señal queda en el cielo, y el recordatorio es para Dios
13Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra.
La palabra que usa la Reina-Valera no es arcoíris: es arco, el objeto. Y el pacto de los versículos vecinos aquí se llama convenio.
Respuesta rápida
En Génesis 9:13 Dios pone su arco en las nubes como señal del convenio entre él y la tierra, después del diluvio. La señal no se entrega a nadie para que la guarde: queda en el cielo, y el propio texto dirá enseguida que quien la ve y se acuerda es Dios.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 2 min de lectura
Es uno de los pocos versículos de la Biblia que llega con su ilustración ya hecha. Por eso mismo suele leerse demasiado rápido, como adorno de final de historia.
Dos detalles cambian la lectura: la palabra elegida para el objeto y la pregunta de a quién le sirve el recordatorio.
Dónde aparece este versículo
El capítulo 9 viene justo después del diluvio. Noé y su familia han salido del arca, se ha levantado un altar, y Dios resuelve en su corazón no volver a destruir todo lo que vive.
Los versículos alrededor arman un pacto y luego lo firman. El 11 trae el compromiso, el 12 anuncia que habrá una señal, el 13 dice cuál es, y del 14 al 17 explica cómo funciona. Es la única alianza del libro hecha con la tierra entera y con toda alma viviente, y no con una familia.
Lo que dice
La palabra de la Reina-Valera es arco, no arcoíris. Es el mismo término que el resto del Antiguo Testamento usa para el instrumento del arquero. Lo que se forma es la imagen de un arco dejado en el cielo, sin nadie sujetándolo, con la curva vuelta hacia afuera de la tierra.
Hay otro detalle de vocabulario. En el versículo 11 la Reina-Valera habla de pacto, y aquí, para lo mismo, escribe convenio. Son dos palabras para un solo compromiso, y la segunda suena a acuerdo firmado entre partes.
Lo más extraño del pasaje es la dirección de la memoria. Por la lógica religiosa habitual, una señal existe para que el creyente no olvide su obligación. Aquí es al revés: el texto dice que Dios verá el arco y se acordará del pacto. La garantía no depende de la atención de quien mira hacia arriba.
Conviene marcar lo que la promesa no cubre. No dice que no habrá más tormentas, ni sequías, ni pérdidas. Dice que no habrá más aquel final. Es una promesa sobre el límite del daño, no sobre su ausencia.
Qué hacer con esto hoy
Quien ha pasado por una ruina grande conoce el reflejo: la primera lluvia fuerte después devuelve el cuerpo entero al día malo. Este versículo fue escrito para esa hora, no para el día de sol.
Una práctica sencilla: la próxima vez que el cielo se cierre y suba la aprensión sin motivo nuevo, trátalo como recordatorio y no como aviso. Según el texto, quien tenía que acordarse de la promesa ya se acordó.
Qué dicen los pasajes
16Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.
Tres versículos después, el texto dice de quién es la memoria a la que sirve la señal. No es la nuestra: quien lo mira y se acuerda es Dios.
Una oración para llevar
Señor, mi memoria guarda mejor los días de agua que los de sol. Cuando hoy se cierre el cielo, recuérdame quién hizo la promesa, y que acordarse no depende de mí. Amén.