Filipenses 2:13 — la razón que sostiene la orden anterior
13Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
El versículo empieza con un "porque", y eso es lo que lo vuelve difícil de citar solo: es la razón de una orden dada en la frase anterior, no una afirmación aislada.
Respuesta rápida
Filipenses 2:13 afirma que Dios es quien obra en los lectores el querer y también el hacer, según lo que él quiere. El versículo empieza con un "porque": es la justificación de la orden anterior, que manda ocuparse de la propia salvación con temor y temblor.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Pocas frases de la Biblia ponen el esfuerzo humano y la acción divina tan cerca una de otra. Y el orden en que aparecen es lo que impide la lectura perezosa de los dos lados.
Dónde aparece este versículo
La carta va a una comunidad que Pablo aprecia especialmente, y el capítulo 2 trae su pasaje más alto: el himno sobre Cristo que se despojó, tomó forma de siervo y fue obediente hasta la muerte.
Justo después de ese himno viene la instrucción práctica del versículo 12: ocuparse de la propia salvación con temor y temblor, más aún en ausencia de Pablo. El versículo 13 explica por qué eso es posible.
Lo que dice
La conjunción es la clave. Sin ella, el versículo 12 sonaría a esfuerzo solitario y el 13 a pasividad. Juntos dicen otra cosa: trabajas porque alguien ya está trabajando ahí dentro. El esfuerzo no es la causa del cambio, es la señal de que empezó.
El orden de los dos verbos también importa. Primero el querer, después el hacer. Pablo no atribuye a Dios solo la fuerza para ejecutar, sino también la voluntad de empezar, lo que es bastante más radical y bastante más consolador para quien ni ganas tiene.
Conviene ver el límite de lo que promete la frase. No garantiza que vayas a querer siempre, ni que la acción sea fácil, ni que el resultado aparezca. El criterio declarado es la buena voluntad de Dios y no tu plan, lo que significa que el versículo no puede usarse para certificar que lo que quieres es lo que Dios quiere.
Qué hacer con esto hoy
Para quien se reprocha la falta de disposición espiritual, este versículo desplaza el comienzo. Si hasta el querer es obra de Dios, la oración posible en un día malo es pedir ganas, no fingir que existen.
Y para quien se acomodó, cierra la salida fácil. El versículo 12 sigue ahí, con un verbo en imperativo. Creer que Dios obra no sustituye el trabajo: lo vuelve razonable.
Una oración para llevar
Señor, hoy ni siquiera tengo ganas de querer. Obra en mí el comienzo, y después dame fuerzas para hacer la parte que me toca. Amén.