Saltar al contenido

Éxodo 15:26: el nombre de Dios que llega junto a una condición

Éxodo 15:26

26Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti; porque yo soy Jehová tu Sanador.

Traducción: Reina-Valera

Una promesa con cuatro condiciones delante y un nombre de Dios al final. Es la primera vez en la Escritura en que Dios se presenta como quien sana, y el escenario es un agua amarga en el desierto.

Respuesta rápida

En Éxodo 15:26, tras endulzar el agua amarga de Mara, Dios dice a Israel que, si escucha su voz y guarda sus estatutos, no enviará sobre ellos las enfermedades que envió a los egipcios, y se presenta como quien los sana. La promesa es condicional y está dirigida a un pueblo.

Publicado el
Tiempo de lectura
2 min de lectura

Es uno de los versículos más usados en oraciones por sanidad, y de hecho trae un nombre de Dios ligado a sanar. Pero la frase entera tiene forma de pacto, con condiciones explícitas y un destinatario colectivo, y eso cambia lo que es honesto prometer a partir de ella.

Dónde aparece este versículo

Israel acaba de cruzar el mar y ha cantado. Tres días después, en el desierto, encuentra agua que no puede beber y se queja. Moisés clama, Dios le muestra un madero que endulza el agua y allí establece un estatuto para el pueblo. El versículo 26 es el contenido de ese estatuto, dicho justo después del primer conflicto del camino.

Lo que dice

La estructura es condicional y explícita: escuchar la voz, hacer lo recto, dar oído a los mandamientos, guardar los estatutos. Solo entonces llega la promesa. Suprimir la primera mitad y citar la segunda cambia el género del texto: de pacto pasa a garantía.

La promesa también es concreta. Dios no dice que Israel nunca enfermará: dice que no enviará sobre ellos las enfermedades que envió a Egipto. La referencia son las plagas, y el contraste es entre dos destinos: el del pueblo que oprimía y el del pueblo que acaba de salir de la opresión.

El final del versículo es lo que sostiene el uso devocional, y es sólido. Dios se presenta con un nombre que lo vincula a la sanidad. Eso dice algo real sobre quién es él y sigue valiendo; pero es una declaración sobre el carácter de Dios, no un contrato que obligue a un resultado clínico concreto en cada caso.

Qué hacer con esto hoy

Puede rezarse con confianza estando enfermo, siempre que no se le añada la promesa que el texto no hace. Dios se presenta como quien sana; la Escritura no garantiza que toda enfermedad se cure en esta vida, y varios personajes bíblicos enferman sin ser reprendidos por ello.

Y hay un cuidado pastoral que conviene mencionar. Usar este versículo para insinuar que alguien no sanó porque falló en las condiciones es una lectura cruel y sin apoyo en el resto de la Biblia. Si estás enfermo, ora con este texto y continúa el tratamiento: el versículo no compite con el médico.

Una oración para llevar

Señor, te presentaste como quien sana, y con ese nombre te llamo hoy. Cuida de mi cuerpo y de lo que no consigo arreglar. Y si la sanidad tarda, no me dejes concluir que fui dejado de lado. Amén.