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Efesios 5:25 — la instrucción a los maridos es de entrega

Efesios 5:25

25Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

Traducción: Reina-Valera

La orden dada a los maridos no es de mando, sino de entrega. Y el modelo que se ofrece termina en alguien que se entregó, lo que define el techo y el precio de lo que se pide.

Respuesta rápida

Efesios 5:25 manda que los maridos amen a sus mujeres tomando como medida el amor de Cristo por la iglesia, que terminó en entrega. La instrucción no es de autoridad, sino de entrega. El modelo elegido fija el patrón: el amor descrito se mide por lo que le cuesta a quien ama.

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Es un versículo leído en casi toda boda cristiana y discutido en casi todo debate sobre los papeles en el matrimonio. Conviene leer lo que pide antes de entrar en la discusión sobre qué significa el pasaje entero.

Dónde aparece este versículo

En el capítulo 5 la carta llega a instrucciones sobre la vida en común. El pasaje empieza unos versículos antes con un llamado a la sujeción mutua, dirigido a todos, y luego se despliega en palabras separadas para las esposas y para los maridos.

Es honesto registrar que las tradiciones cristianas leen la relación entre esas partes de maneras distintas: unas entienden la sujeción mutua como clave de todo lo que sigue, otras leen las instrucciones siguientes como especificaciones aparte. Esta página no arbitra la cuestión. Lo que se puede observar en el texto es que la parte dirigida a los maridos es la más larga del pasaje.

Lo que dice

La orden en sí es corta y no menciona autoridad. Usa el verbo amar e inmediatamente señala el patrón, que es el amor de Cristo por la iglesia. Toda la fuerza del versículo está en esa comparación, porque es la que impide una lectura genérica.

La segunda mitad explica el patrón con un solo hecho: hubo una entrega, y fue de sí mismo. El amor descrito no es sentimiento ni preferencia, sino entrega verificable, con costo. Es lo contrario de una instrucción sobre quién decide las cosas en casa.

Vale notar también la dirección de la comparación. El marido es comparado con Cristo en una cosa específica, que es el gasto de sí, y no en autoridad ni en perfección. Quien usa este versículo para reforzar el mando toma prestada media imagen y deja fuera la mitad que el texto sí escribe.

Qué hacer con esto hoy

Para quien está casado, la pregunta que levanta el versículo no es sobre jerarquía sino sobre costo: ¿qué te ha quitado tu amor en los últimos meses? Si la respuesta es "nada", el versículo tiene algo que decir.

Vale también para quien no está casado, porque el patrón es general: la medida del amor cristiano es lo que le cuesta a quien ama, no lo que consigue de quien es amado.

Una oración para llevar

Señor, enséñame a amar de un modo que se note en aquello a lo que renuncio. Que mi casa lo sepa por lo que hago y no por lo que digo. Amén.