Eclesiastés 7:14: los dos días, y la razón que da el texto para que no entiendas
14En el día del bien goza del bien; y en el día del mal considera. Dios también hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de él.
Dos órdenes simétricas y una explicación que desmonta cualquier intento de descifrar un patrón. El verbo del día malo no es resistir ni entender: es considerar, que es bastante más modesto.
Respuesta rápida
Eclesiastés 7:14 da dos instrucciones — gozar en el día del bien y considerar en el día del mal — y explica por qué se alternan los dos días: para que la persona no halle nada tras de sí. Es una afirmación sobre el límite de la previsión, no sobre el castigo.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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El versículo suele leerse como consejo de equilibrio emocional, y es más radical que eso. La explicación que da para la alternancia es una afirmación sobre los límites de lo que se puede saber.
Dónde aparece este versículo
Eclesiastés registra la investigación de alguien que probó el trabajo, el placer, la riqueza y la sabiduría y reportó el límite de cada uno. El tono es de quien ya vio bastante y no se entusiasma con fórmulas.
El versículo anterior habla de mirar la obra de Dios y preguntar quién endereza lo que él torció. Este continúa la misma idea, aplicándola a la alternancia de los días.
Lo que dice
Las dos primeras órdenes no son simétricas en contenido. Para el día bueno, el texto manda disfrutar; para el día malo, manda considerar — mirar, pensar, examinar. No manda entender, y no promete que la consideración vaya a encontrar un motivo.
La explicación es la parte incómoda. Los dos tipos de día existen en alternancia justamente para que la persona no consiga armar el gráfico y prever el siguiente. Eso corta de raíz la lectura de que el sufrimiento es castigo y la prosperidad es aprobación.
Conviene marcar lo que el versículo no hace. No manda agradecer por la adversidad, no dice que sea buena y no sugiere que exista un sentido escondido por descubrir. Dice lo contrario: el descubrimiento no está disponible.
Qué hacer con esto hoy
Para quien pasa el día intentando entender por qué ocurrió algo, este versículo ofrece un permiso inesperado: dejar de intentarlo. Considerar es distinto de descifrar, y el texto pide solo lo primero.
Y hay una orientación para el día bueno que casi nadie aplica. Si la alternancia es imprevisible, disfrutar lo que hoy está bien no es ingenuidad: es la instrucción literal de la primera mitad.
Qué dicen los pasajes
10Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
La misma lógica, dicha por alguien en medio de la pérdida: recibir el bien y recibir el mal de la misma mano. Es la versión narrativa de lo que Eclesiastés formula como principio.
33¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!
Pablo llega a una conclusión parecida sobre lo que no se alcanza, pero en tono de alabanza. Leer ambos juntos muestra dos modos de reaccionar ante el mismo límite.
Una oración para llevar
Señor, quiero entender y no puedo. Dame considerar sin exigir explicación, y dame aprovechar el día bueno sin esperar que llegue la cuenta. Amén.