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Colosenses 3:13: soportar y perdonar son dos cosas distintas

Colosenses 3:13

13Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Traducción: Reina-Valera

Son dos verbos, no uno. Sufrirse cubre lo que no va a cambiar; perdonar cubre lo que ya pasó. Confundirlos es lo que traba la mayoría de las peleas.

Respuesta rápida

Colosenses 3:13 pide dos cosas: soportarse unos a otros y perdonar a quien dio motivo de queja. La medida no es el tamaño de la ofensa ni el arrepentimiento de quien falló: es el perdón que el propio lector ya recibió.

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La frase suele citarse solo en la mitad del perdón, y ahí es donde se vuelve difícil de aplicar. El primer verbo es lo que hace posible al segundo: no todo lo que molesta en la convivencia es una ofensa que perdonar; buena parte es diferencia que soportar.

Pablo escribe a una comunidad pequeña en Colosas, y el párrafo entero trata de convivencia. No es un tratado sobre el perdón en general: es instrucción para gente que va a volver a encontrarse la semana siguiente.

Dónde aparece este versículo

Colosenses 3 está organizado como un cambio de ropa. Primero viene la lista de lo que se quita — ira, malicia, mentira — y después la lista de lo que se viste: entrañable misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia.

Este versículo es el siguiente ítem de la segunda lista, y el único que llega con su motivo pegado. Enseguida el texto agrega el amor como lo que lo ata todo.

Lo que dice

La palabra usada es queja, y tiene un tamaño. No hablamos de delito ni de violencia: el escenario es el roce común entre personas que comparten una comunidad. Eso no ablanda la exigencia, pero define el campo donde vale.

Los dos verbos hacen trabajos distintos. Soportar es para lo que sigue ocurriendo y probablemente no cambiará: el modo del otro, su ritmo. Perdonar es para lo que ya ocurrió y quedó. Intentar perdonar una diferencia de carácter no funciona, e intentar soportar una ofensa real solo la aplaza.

La medida del perdón es la parte dura. No es la gravedad de lo que hicieron ni la disculpa que llegó o no llegó. En esta edición el patrón es el perdón que Cristo ya concedió a quien lee, y eso saca la decisión del terreno de la negociación.

Qué hacer con esto hoy

Antes de intentar perdonar a alguien esta semana, separe las dos columnas. ¿Qué de esa persona es ofensa y qué es solamente diferencia? Buena parte del peso suele estar en la segunda columna, y para ella el versículo pide otra cosa, más simple y más larga: aguantar.

Conviene decir además lo que el texto no cubre. No manda volver a una relación que lastima, no trata del abuso y no reemplaza una denuncia. Perdón y reconciliación no son la misma palabra, y este versículo pide el primero sin prometer la segunda.

Una oración para llevar

Señor, muéstrame qué necesito perdonar y qué solo necesito aguantar. Dame la medida que usaste conmigo, porque la mía siempre es más chica. Amén.