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Colosenses 3:12: las cinco prendas que se visten cada día

Colosenses 3:12

12Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;

Traducción: Reina-Valera

El verbo es vestirse. Ninguna de las cinco cualidades enumeradas se presenta como temperamento: son prendas que se ponen, y que por tanto se vuelven a poner mañana.

Respuesta rápida

Colosenses 3:12 se dirige a sus lectores como elegidos por Dios, santos y queridos, y desde ahí les manda ponerse cinco cosas: entrañas de misericordia, luego benignidad y humildad, luego mansedumbre y tolerancia. La orden viene después de la identidad, no antes.

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La imagen de la ropa atraviesa todo el capítulo: tres versículos antes, los lectores son descritos como quienes ya se despojaron de una manera vieja de vivir. Aquí el movimiento es el contrario, y es diario: nadie se viste una sola vez.

Dónde aparece este versículo

La carta a los Colosenses combate una religiosidad llena de reglas y observancias. El capítulo 3 cambia de tono y pasa a describir cómo es la vida de quien fue sacado de aquello.

El versículo anterior enumera divisiones que dejan de contar —griego y judío, circunciso e incircunciso, siervo y libre— y concluye que Cristo es todo y en todos. El nuestro empieza con un "pues": las cinco cualidades son consecuencia de esa igualdad.

Enseguida llega la instrucción más difícil de la serie, sobre soportarse y perdonarse unos a otros, y el cierre sobre el amor como vínculo de la perfección.

Lo que dice

El orden interno importa. Primero vienen tres títulos —escogidos, santos, amados— y solo después la exigencia. No es "compórtese así para llegar a ser eso", sino al revés. Quien lo invierte convierte el versículo en una lista de metas, que es justamente la religiosidad que la carta combate.

Las cinco prendas forman un conjunto para la convivencia, no para la vida interior. Misericordia y benignidad miran hacia afuera; humildad y mansedumbre regulan cuánto espacio se ocupa; y la quinta, que esta edición llama tolerancia, es la que sostiene a las otras cuatro cuando la convivencia se alarga. Ninguna se practica a solas.

La metáfora de la ropa es también una concesión honesta. La ropa se quita, se arruga, se ensucia. El texto no promete un cambio de temperamento ni dice que quien es irritable dejará de serlo: dice que estas cinco cosas se visten, lo que implica repetición e implica días de salir de casa sin ellas.

Qué hacer con esto hoy

La aplicación práctica es modesta y diaria: elegir, antes de una conversación difícil, cuál de las cinco va a vestir para esa conversación concreta. No es un proyecto de volverse otra persona. Es la decisión de vestirse de nuevo después de un día en que nada de esto apareció.

Una oración para llevar

Señor, hoy salí de casa sin nada de esto. Vísteme otra vez, sobre todo de tolerancia, y sobre todo con las personas que viven conmigo. Amén.

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