Apocalipsis 7:12: la oración que no pide nada
12Diciendo: Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría, y la acción de gracias y la honra y la potencia y la fortaleza, sean á nuestro Dios para siempre jamás. Amén.
Una lista de siete atributos entre dos amenes, dicha por ángeles postrados. No hay ninguna petición en esta oración: es el caso raro de un habla enteramente vuelta hacia aquel a quien se dirige.
Respuesta rápida
Apocalipsis 7:12 es la aclamación de los ángeles ante el trono, una lista de siete atributos atribuidos a Dios para siempre, enmarcada por dos amenes. Viene justo después de la visión de la multitud que nadie podía contar, y no contiene ninguna petición.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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Este versículo se atraviesa fácilmente sin prestar atención, porque parece solo una sucesión de palabras solemnes. Conviene leerlo despacio y fijarse en dos cosas: cuántos elementos hay y qué falta en ellos.
Dónde aparece este versículo
El capítulo 7 interrumpe la secuencia de sellos con dos visiones. Primero, un grupo sellado de Israel; después, una multitud incontable de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, vestida de blanco ante el trono y el Cordero. Esa multitud clama que la salvación pertenece a Dios y al Cordero, y los ángeles se postran. El versículo 12 es lo que ellos dicen.
Lo que dice
La lista tiene siete elementos, y el número nunca es casual en este libro. Apocalipsis trabaja todo el tiempo con el siete como marca de plenitud, de modo que una lista de siete atributos se lee como declaración de totalidad: no es una selección, es el conjunto.
Lo que llama la atención es la ausencia. No hay petición, ni intercesión, ni queja. En una Biblia llena de oraciones que piden —y que piden fuerte, como buena parte del salterio—, esta está enteramente ocupada por su destinatario. Y viene inmediatamente después de una escena con gente que pasó por gran tribulación.
El marco de amenes también importa. El primero confirma lo que la multitud acaba de decir, y el segundo cierra la aclamación de los propios ángeles. Es decir: la oración de los ángeles empieza dando la razón a una oración hecha por personas. La jerarquía de la escena es menos rígida de lo que suele imaginarse.
Qué hacer con esto hoy
Sirve como ejercicio concreto. Intenta una oración entera sin ninguna petición, solo diciendo quién es Dios. Es más difícil de lo que parece, y la incomodidad que aparece en los primeros minutos suele ser informativa sobre esa relación.
Y hay un consuelo indirecto. Esta escena se presenta como lo que ocurre en otro plano mientras se desarrolla la historia difícil de los capítulos anteriores. No es una promesa de que la dificultad termine ya: es la afirmación de que no es lo único que está en curso.
Una oración para llevar
Señor, hoy no voy a pedir nada. Solo quiero decir que eres bueno, sabio y fuerte, y que lo reconozco incluso sin entender lo que me está pasando. Recibe este agradecimiento sin ningún anexo. Amén.