2 Corintios 5:21: el intercambio que cierra el argumento de la reconciliación
21Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Un intercambio en dos movimientos, construido sobre un contraste absoluto: aquel que no conoció pecado, y nosotros. El versículo no describe un ejemplo a imitar, sino algo hecho en nuestro lugar.
Respuesta rápida
2 Corintios 5:21 afirma que Dios hizo pecado por nosotros a quien no conoció pecado, para que en él fuésemos hechos justicia de Dios. Cierra el pasaje donde Pablo describe el ministerio de la reconciliación y ruega a sus lectores que se reconcilien con Dios.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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Es uno de los versículos más densos del Nuevo Testamento, y cada palabra suya se ha discutido durante siglos. Antes de cualquier disputa teológica, sin embargo, es la última frase de una súplica, y leer primero la súplica explica por qué Pablo termina así.
Dónde aparece este versículo
Pablo está defendiendo su propio ministerio ante una iglesia que desconfiaba de él. En los versículos anteriores describe a Dios reconciliando consigo al mundo y confiando a los apóstoles el mensaje de esa reconciliación; se llama a sí mismo embajador y hace un ruego directo para que sus lectores se reconcilien con Dios. El versículo 21 es la razón que da para ese ruego.
Lo que dice
La estructura es un intercambio. De un lado, alguien descrito como sin experiencia del pecado; del otro, los destinatarios. El verbo aplicado al primero es demasiado fuerte para suavizarlo, y Pablo lo eligió precisamente por eso: no habla de alguien que se solidariza, sino de alguien puesto en el lugar de otros.
La expresión final —justicia de Dios— es la más discutida. Puede leerse como una condición concedida a quien cree o como participación en aquello que Dios es y hace, y distintas tradiciones cristianas acentúan un lado u otro. En cualquiera de las lecturas, quien actúa es Dios, y la preposición final es decisiva: esto ocurre en él, no por cuenta propia.
Conviene ver lo que el versículo no hace. En esta frase Jesús no se presenta como modelo moral a imitar, ni se asigna esfuerzo alguno al lector. Toda la gramática es de un acto externo recibido, y por eso la súplica anterior es a aceptar una reconciliación, no a negociarla.
Qué hacer con esto hoy
A quien vive intentando estar al día con Dios, este versículo le mueve la cuenta entera. Lo que está en juego no es tu saldo, sino un intercambio ya realizado. Eso no elimina la responsabilidad, pero cambia el punto de partida: no estás intentando entrar, se te pide aceptar que la puerta se abrió.
Y tiene efecto sobre cómo se mira a los demás. Pablo saca esa conclusión justo antes: quien recibió reconciliación recibió con ella el encargo de anunciarla. El pasaje termina en ministerio, no en consuelo privado.
Una oración para llevar
Señor, todavía intento pagar lo que ya fue pagado. Enséñame a recibir en vez de negociar. Y que lo que recibí gratis se note en cómo trato a quien aún se siente lejos. Amén.