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1 Timoteo 2:1 — cuatro modos de orar, y nadie afuera

1 Timoteo 2:1

1AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres;

Traducción: Reina-Valera

Cuatro palabras distintas para el acto de orar, y un alcance que no admite excepción: por todos los hombres. El versículo siguiente deja claro cuánto incomodaba eso.

Respuesta rápida

1 Timoteo 2:1 pide, como prioridad, cuatro cosas por toda la gente: rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias. Son cuatro palabras para un mismo acto, y el alcance es el punto: no hay grupo excluido, como precisa el versículo siguiente.

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Es una instrucción organizativa, dada a alguien responsable de una comunidad. Y lo que organiza no es la agenda de reuniones, sino la lista de quién entra en la oración.

Dónde aparece este versículo

La carta se dirige a Timoteo, encargado de la comunidad de Éfeso. El capítulo 1 trató de enseñanzas erradas y de la propia historia de Pablo; el capítulo 2 empieza dando prioridad práctica a la oración.

El versículo 2 es lo que da peso a todo. Nombra a los reyes, y junto a ellos a quien ocupe cualquier eminencia. Escrito en el siglo I, eso incluía a las autoridades del imperio que perseguiría a esa misma comunidad.

Lo que dice

Los cuatro términos no son sinónimos de relleno. Rogativas y oraciones apuntan a la necesidad; la petición hecha en nombre de otro es intercesión; las acciones de gracias cambian por completo el tono de la lista. Poner la gratitud junto a la súplica impide que la oración se reduzca a un formulario de pedidos.

La expresión "ante todas cosas" fija una prioridad, y es una prioridad curiosa en una carta preocupada por la doctrina y la organización. Antes de corregir la enseñanza y de estructurar la comunidad, pide que se ore, y que se ore por gente de fuera de ella.

El alcance es lo que vuelve difícil el versículo. Por todos los hombres no admite lista de excepciones, y el versículo siguiente cierra la brecha más obvia al nombrar justamente a quienes mandaban. Conviene notar lo que eso no implica: orar por las autoridades no es aprobarlas, y el propio texto da como motivo el deseo de una vida tranquila, no el acuerdo con quien gobierna.

Qué hacer con esto hoy

La aplicación más incómoda es armar la lista con honestidad. Si hay alguien cuyo nombre no logras decir en oración, ese es exactamente el nombre que el versículo tiene a la vista.

Una práctica concreta es incluir en la oración diaria a una persona con la que discrepas profundamente, y añadir también un agradecimiento, porque la lista de Pablo lleva las dos cosas juntas.

Una oración para llevar

Señor, es fácil orar por quienes amo. Hoy traigo también ese nombre que evito, y te pido que cuides de él como cuidas de mí. Amén.