1 Samuel 12:24 — servir por memoria y no por miedo
24Solamente temed á Jehová, y servidle de verdad con todo vuestro corazón, porque considerad cuán grandes cosas ha hecho con vosotros.
La frase empieza con solamente. Después de un capítulo entero de rendición de cuentas, la lista final tiene un solo renglón.
Respuesta rápida
1 Samuel 12:24 es el pedido final de la despedida de Samuel: temer á Jehová y servirle de verdad con todo el corazón. La razón que ofrece no es la obligación ni la amenaza sino la memoria: considerar el tamaño de lo que ya se hizo con ese pueblo.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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Samuel está saliendo de escena. El pueblo pidió un rey, él avisó lo que costaría, el rey fue dado, y ahora habla por última vez como líder.
En un discurso así cabría la amargura. Lo que aparece en su lugar es un pedido, y se apoya en algo que nadie le puede quitar a nadie: lo que ya pasó.
Dónde aparece este versículo
Pocos versículos antes el pueblo había entrado en pánico y le pidió a Samuel que orara por ellos para no morir. Su respuesta, en el versículo 20, empieza justamente con no temáis.
Entre uno y otro está el versículo 22, que sostiene a los dos: Jehová no desamparará á su pueblo por su grande nombre, porque quiso hacer de esa gente pueblo suyo.
En el 23 Samuel promete seguir orando por ellos y enseñándoles el camino bueno, ya sin cargo. El 24 es lo que pide a cambio, y en el 25 llega el aviso de qué pasa si nada de eso se toma en serio.
Lo que dice
Los dos miedos del capítulo no son el mismo. El primero es pánico por las consecuencias, el de quien acaba de ver truenos fuera de estación. El segundo es postura ante aquel a quien se sirve, y es el único que no paraliza.
La Reina-Valera abre con solamente, y ese adverbio hace mucho trabajo. Después de un capítulo de reproches y cuentas, la despedida se reduce a un renglón. No hay programa, no hay lista: hay una sola cosa pedida.
La razón que da para servir es lo más interesante de la frase. No se dice servid porque él manda ni porque puede castigar: se dice considerad cuán grandes cosas hizo. La obediencia se propone como consecuencia de acordarse.
La construcción es deliberadamente torcida: una conjunción causal seguida de un imperativo. No es el hecho pasado lo que justifica el servicio, es el acto de considerarlo. El recuerdo hay que hacerlo, y es él quien carga el argumento.
Qué hacer con esto hoy
Si la fe se está pareciendo más a una obligación que a otra cosa, este versículo sugiere dónde buscar. No pide que te esfuerces más: pide que hagas memoria, y trata el esfuerzo como consecuencia de eso.
El ejercicio es literal y entra en diez minutos. Escribe tres cosas grandes que te hayan pasado y que no fueron obra tuya. Guarda la lista para el próximo día en que servir parezca solo cansancio.
Una oración para llevar
Señor, antes de que yo prometa nada, déjame recordar. Trae de vuelta lo que ya hiciste conmigo, y que de ahí salgan mis ganas de servirte. Amén.