1 Juan 2:2 — hasta dónde llega el perdón de Cristo
2Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
La frase empieza en el versículo anterior, con alguien que aboga ante el Padre, y termina aquí, en aquello que sostiene esa petición. Leída sola ya dice lo esencial: el perdón tuvo un costo, y no lo pagó quien lo necesita.
Respuesta rápida
1 Juan 2:2 completa la frase iniciada en el versículo anterior: Cristo no solo intercede ante el Padre, él mismo es el sacrificio en que se apoya el perdón. Y el texto amplía el alcance más allá del grupo que recibió la carta. La afirmación es sobre la extensión de la ofrenda, no sobre el desenlace de cada persona.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 3 min de lectura
La carta fue escrita a comunidades que acababan de pasar por una ruptura: parte del grupo se marchó y empezó a enseñar otra cosa, como el propio autor cuenta pocos versículos después.
En el versículo anterior dice que escribe para que no pequen y que, si alguno peca, hay quien habla por nosotros ante el Padre. Este versículo continúa esa misma frase y explica en qué se apoya ese abogado.
Son dos afirmaciones en una sola línea. La primera es que Cristo no solo habla por nosotros: él es el sacrificio sobre el que descansa el perdón. La palabra que esta edición usa es propiciación, y viene del vocabulario del templo, el lugar donde se trataba la distancia entre Dios y el pueblo.
La segunda es el alcance, y es la que suele sorprender: el texto no se detiene en el grupo que recibió la carta. A lo largo de los siglos, lectores católicos y protestantes han puesto énfasis distintos en esa extensión, y esta página no zanja la cuestión.
Conviene anotar qué hace la frase y qué no hace. Declara de quién es el sacrificio. No afirma que todos, automáticamente, ya estén en paz con Dios: eso sería una conclusión nuestra, no una línea del versículo.
El versículo funciona en dos direcciones opuestas. A quien cree que su caso es demasiado grande, le saca el asunto de la cuenta propia y lo pone en otra. Y a la comunidad que empieza a tratar el perdón como patrimonio interno la incomoda en la medida justa: el alcance declarado es más ancho que cualquier lista de miembros.
Dónde aparece este versículo
La carta fue escrita a comunidades que acababan de pasar por una ruptura: parte del grupo se marchó y empezó a enseñar otra cosa, como el propio autor cuenta pocos versículos después.
En el versículo anterior dice que escribe para que no pequen y que, si alguno peca, hay quien habla por nosotros ante el Padre. Este versículo continúa esa misma frase y explica en qué se apoya ese abogado.
Lo que dice
Son dos afirmaciones en una sola línea. La primera es que Cristo no solo habla por nosotros: él es el sacrificio sobre el que descansa el perdón. La palabra que esta edición usa es propiciación, y viene del vocabulario del templo, el lugar donde se trataba la distancia entre Dios y el pueblo.
La segunda es el alcance, y es la que suele sorprender: el texto no se detiene en el grupo que recibió la carta. A lo largo de los siglos, lectores católicos y protestantes han puesto énfasis distintos en esa extensión, y esta página no zanja la cuestión.
Conviene anotar qué hace la frase y qué no hace. Declara de quién es el sacrificio. No afirma que todos, automáticamente, ya estén en paz con Dios: eso sería una conclusión nuestra, no una línea del versículo.
Qué hacer con esto hoy
El versículo funciona en dos direcciones opuestas. A quien cree que su caso es demasiado grande, le saca el asunto de la cuenta propia y lo pone en otra. Y a la comunidad que empieza a tratar el perdón como patrimonio interno la incomoda en la medida justa: el alcance declarado es más ancho que cualquier lista de miembros.
Una oración para llevar
Señor, no puedo resolver solo lo que hice. Confío en lo que ya fue hecho por mí y te pido que esa misma confianza alcance mi manera de mirar a los demás. Amén.