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1 Crónicas 28:20 — el aliento que David le dio a Salomón

1 Crónicas 28:20

20Dijo más David á Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y ponlo por obra; no temas, ni desmayes, porque el Dios Jehová, mi Dios, será contigo: él no te dejará, ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová.

Traducción: Reina-Valera

Lo último que David le dice a su hijo en la ceremonia de entrega del proyecto del templo. La promesa de compañía viene con plazo escrito: dura hasta que la obra esté terminada.

Respuesta rápida

En 1 Crónicas 28:20 David entrega a su hijo la obra del templo y lo anima delante de toda la asamblea. La promesa de compañía tiene un límite escrito: dura hasta que la obra esté terminada. No es una garantía genérica de éxito, sino presencia durante una tarea definida.

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David está al final de su vida y no construirá el templo. La tarea pasa a Salomón, todavía joven, y el capítulo describe la entrega pública de los planos, los materiales y los turnos de los sacerdotes.

Todo ocurre delante de los jefes de Israel. Este versículo cierra el discurso, dirigido al hijo con todos mirando.

El aliento tiene objeto. No es una garantía genérica de que todo saldrá bien: es una orden de ejecutar, con la razón por la cual no hay que desmayar. Y el plazo se dice con todas las letras: la compañía dura hasta que la obra quede acabada.

Hay un detalle fácil de pasar por alto: David dice "mi Dios". No entrega solo un proyecto y una reserva de cedro; entrega una relación que es suya, con la esperanza de que pase a ser del otro. El resto del capítulo muestra que ya había organizado todo lo que estaba a su alcance: el aliento no sustituye la preparación, viene después de ella.

Vale para quien asumió algo demasiado grande: una casa, un cargo, un hijo, un tratamiento largo. El versículo no dice que la tarea sea liviana ni que el resultado será el esperado. Dice que la compañía llega hasta el final del servicio, y eso es lo que se puede sostener el día en que la obra parece más grande que uno.

Dónde aparece este versículo

David está al final de su vida y no construirá el templo. La tarea pasa a Salomón, todavía joven, y el capítulo describe la entrega pública de los planos, los materiales y los turnos de los sacerdotes.

Todo ocurre delante de los jefes de Israel. Este versículo cierra el discurso, dirigido al hijo con todos mirando.

Lo que dice

El aliento tiene objeto. No es una garantía genérica de que todo saldrá bien: es una orden de ejecutar, con la razón por la cual no hay que desmayar. Y el plazo se dice con todas las letras: la compañía dura hasta que la obra quede acabada.

Hay un detalle fácil de pasar por alto: David dice "mi Dios". No entrega solo un proyecto y una reserva de cedro; entrega una relación que es suya, con la esperanza de que pase a ser del otro. El resto del capítulo muestra que ya había organizado todo lo que estaba a su alcance: el aliento no sustituye la preparación, viene después de ella.

Qué hacer con esto hoy

Vale para quien asumió algo demasiado grande: una casa, un cargo, un hijo, un tratamiento largo. El versículo no dice que la tarea sea liviana ni que el resultado será el esperado. Dice que la compañía llega hasta el final del servicio, y eso es lo que se puede sostener el día en que la obra parece más grande que uno.

Una oración para llevar

Señor, la tarea que tengo delante es más grande que yo. Ve conmigo hasta el final de ella y dame valor para empezar el tramo de hoy. Amén.